El impacto del Covid-19 en las aerolíneas

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Hoy muchas de nuestras alas se cierran para que mañana todos sigamos volando, así recitaba el eslogan del mensaje de Avianca que llegó a mi bandeja de correo avisando la suspensión de operaciones de vuelos internacionales por la contingencia del Covid-19. Un par de días después se veían circular las imágenes de las flotas de muchas aerolíneas paradas en los aeropuertos.

Al 21 de febrero antes de que pararan definitivamente muchas de las compañías se estimaban que las perdidas serían de 27 mil 800 millones de dólares, una industria global que para con el fin de evitar que el virus se sigan extendiendo a otros lugares.

Pero las estimaciones se habían quedado cortas pues ya para marzo la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) señalaba que la reducción en sus ingresos sobrepasaría los cien mil millones de dólares si el virus se seguía extendiendo y todo indica que a este bicho le falta todavía un buen tiempo para dejarnos en paz.

Los viajeros expandieron al virus a 80 países y seguimos contando, claro está que hay escenarios positivos si los esfuerzos de contenerlo resultan exitosos. Las líneas aéreas más pequeñas o conocidas como low cost serán las más afectadas, poco a poco se van cerrando las alas y las tripulaciones se van quedando en tierra.

Esto no solo afecta a las compañías aéreas y la cancelación masiva de vuelos sino que afecta a las compañías que construyen los aviones. Ahí está el ejemplo de Airbus que anunció un recorte en la producción. Para que nos demos una idea de cuantas personas se mueven en avión se estima que cada día se realizan alrededor de cien mil vuelos que mueven más de tres mil millones de pasajeros cada año. El trafico generalmente se concentra en Europa, Estados Unidos y la costa este de China.

La primera semana de marzo las compañías aéreas comenzaron a enviar los avisos de cancelación de sus vuelos y avisaron a sus pasajeros que se emitirían créditos electrónicos para poder hacer los cambios de fechas cuando la crisis sanitaria se acabe.

Esas alas que se cierran temporalmente han guardado tu lugar para cuando puedan seguir volando. Los cambios de fechas están exentos de cualquier penalización pero no hay garantía de encontrar los vuelos al mismo precio y eso implica una perdida también para los viajeros, pero hoy no es tiempo de lamentarse por eso. Lo importante es que tienes tu lugar para hacer tu viaje entre seis meses o un año a partir de tu compra.

Por ahora solo tenemos que aguardar a que todo vuelva a la normalidad esperando que mañana las alas de vuelvan abrir y todos sigamos volando.