Por Pedro Gutiérrez
Iniciando el orden al bat
Durante buena parte de la primera mitad de la temporada, había una pregunta que aparecía cada vez con mayor frecuencia alrededor de los Padres: ¿cuándo va a despertar Fernando Tatis Jr.? El dominicano, una de las grandes figuras de San Diego y uno de los jugadores que puede cambiar por completo el rumbo de un partido con un swing, llegó al receso del Juego de Estrellas con apenas cinco cuadrangulares.
Para un bateador de su calibre, aquella producción de poder estaba muy lejos de lo que se esperaba. Pero el béisbol tiene una manera particular de cambiar las historias, y Tatis encontró la respuesta después del descanso. En la segunda mitad, el bat comenzó a hacer ruido, los jonrones comenzaron a aparecer y su promedio se elevó hasta .282. Al momento, suma 14 cuadrangulares en esta segunda parte del calendario, con un promedio de .293, es decir, casi tres veces la cantidad de cuadrangulares que había conectado durante toda la primera mitad.
La diferencia no está solamente en el número de pelotas que han abandonado el parque. Está en el momento en que Tatis decidió volver a ser una presencia constante en la ofensiva de San Diego. Cuando el calendario comenzó a entrar en su tramo definitivo, los Padres necesitaban que sus principales figuras asumieran la responsabilidad y el dominicano ha respondido. El equipo ha atravesado momentos de inconsistencia ofensiva, pero Tatis ha proporcionado algo que no se puede medir únicamente con el promedio de bateo: la sensación de peligro. Cada vez que llega al plato existe la posibilidad de que cambie el partido. Su producción reciente ha coincidido con el intento de San Diego de mantenerse firme en la carrera por el Wild Card de la Liga Nacional, una batalla que se ha convertido en el principal objetivo del club para llegar nuevamente a octubre.
Y hay que reconocer algo: posiblemente no era razonable esperar que Tatis pasara toda la temporada bateando como una superestrella desde el primer día. Las temporadas son largas, los ajustes son constantes y hasta los mejores jugadores atraviesan períodos en los que las cosas simplemente no funcionan.
Lo importante para los Padres es que el despertar llegó antes de que fuera demasiado tarde. Tatis no necesitaba necesariamente cargar él solo con toda la ofensiva; necesitaba volver a ser uno de los motores de ella. Y eso es precisamente lo que está haciendo. Sus 14 jonrones después del receso representan una transformación evidente respecto a los cinco de la primera mitad, mientras su .293 de promedio confirma que no se trata exclusivamente de una racha de poder. Está conectando, produciendo y creando oportunidades para una alineación que necesita desesperadamente consistencia.
Ahora viene la parte que realmente importa. Septiembre no perdona y cada juego tiene un valor diferente cuando un equipo pelea por un boleto a la postemporada. Los Padres ya no pueden darse el lujo de esperar a que sus estrellas encuentren su mejor versión; necesitan que esa versión aparezca todos los días. Y Tatis parece haber entendido el momento. El 1 de septiembre, por ejemplo, conectó dos cuadrangulares frente a Cincinnati, elevando su cuenta de la temporada a 19.
El mensaje es claro: después de una primera mitad en la que el poder brilló por su ausencia, Fernando Tatis Jr. está terminando el año con otra cara. Y si el dominicano mantiene este ritmo durante las semanas que quedan, los Padres tendrán una de las armas ofensivas más peligrosas que cualquier rival quisiera evitar en una serie de playoffs. Porque cuando Tatis está encendido, San Diego no solamente tiene un mejor equipo: tiene un equipo mucho más difícil de eliminar.
Una pequeña trivia
Nombra la primera ocasión en que los Padres llegaron a playoffs en años consecutivos.
En el círculo de espera
Este fin de semana los Padres regresan a casa para una estancia de seis juegos, recibiendo a los Yankees por tres juegos, seguidos por tres frente a los Nacionales.
La próxima gira será de siete juegos, visitando a los Gigantes por tres y a los Rockies por cuatro encuentros.
Y la respuesta es…
Durante las temporadas 2005 y 2006. El segundo y tercer año en la historia de Parque Petco, cayendo ante los Cardenales en ambas ocasiones en la Serie Divisional.
Por esta semana es todo, pero les recuerdo que “cada strike en la vida, los trae más cerca de su próximo cuadrangular”.








































