EL Hijo de Oaxaca: Defensor de la República segunda parte

Segunda Parte

Por: Wilfrido Ruiz Sainz

El renombrado investigador del Colegio de México, Paul Garner, declara: “Es necesario reconocer plenamente la contribución del General Don Porfirio Díaz Mori a la construcción del Estado-Nación en México.  La prueba final de aceptación y reconciliación con el legado porfiriano se hará realidad cuando los restos del viejo caudillo se retiren del cementerio parisino de Montparnasse para ser enterrado en su amada Oaxaca.  El hecho de que no se haya logrado hasta la fecha, es prueba contundente de que la interpretación del Régimen del General todavía es más política que histórica”.

 

Estoy totalmente de acuerdo con el  letrado.  Me parece que es justo y tiempo de que se inicie el proceso de sanación y dar paso al regreso justo del Hijo de Oaxaca, Defensor de la República.  Las aportaciones para la transformación histórica de México, permite al país asomarse al Siglo XX con dignidad y pleno reconocimiento del orden mundial.  La Pax Porfiriana, basada en el Orden y Progreso, fue la plataforma que le permitió al país resurgir de las tinieblas. 

Amable Lector: En mis comentarios de la primera parte, inicié una semblanza para entender, evaluar y reconocer la extraordinaria gestión presidencial del Defensor de la República.  Se estableció con toda puntualidad, que el General Porfirio Díaz Mori, en el año de 1876, heredó un país asolado, desacreditado, devaluado, en profunda crisis debido a una postergación descomunal, que contribuyó al nulo desarrollo de la Nación.

Esta realidad nacional, que procuro plasmar en orden cronológico, es el resultado de la Guerra de Independencia de 1810-1821, 11 años de lucha interna que desgastó al país.  Posteriormente, gobiernos inexpertos, nefastos y corruptos, en cierta medida traicioneros v.gr. el triste célebre Alteza  Serenísima Antonio López de Santa Anna, provocaron una violencia permanente derivada de constantes cuartelazos, golpes de estado y guerrillas internas entre liberales y conservadores, así como un estado permanente de guerra primero contra Estados Unidos, Francia y el Imperio de Maximiliano.  El período de inestabilidad y el retraso inconfesable de la Nación, con una duración de 66 años 1810-1876, dio pauta para que surgiera un auténtico patriota que actuó por amor a México: Don Porfirio Díaz Mori. 

Por ello, hemos concluido, que el México de 1810-1876, fue el resultado de una época bárbara, selvática y desordenada hasta la llegada del General. Al respecto, hay claros ejemplos: (1)  Hasta 1876 México, se encontraba sumergido en completa quiebra; (2)  En el concierto internacional de naciones, México no aparecía, esto es,  carecía de acreditación diplomática; En 1850 el transporte en México se daba a caballo, burro, diligencia o a pie. (3) El alumbrado público dependía de las velas y lámparas de petróleo. En 1879 el Gobierno de la República instala la primera planta generadora de energía eléctrica y en 1881 se introduce en el país el alumbrado público; (4) En 1850 México se dio el primer servicio ferroviario en México, que comprendía un tramo de 13.6 kilómetros de ferrocarril de Veracruz al Molino.  Para 1910, México disponía de 16,600 kilómetros de ferrocarril; (5) Para 1894, el Gobierno del General liquidó empréstitos; (6) Convirtió a México en primer exportador de plata; (7) Para 1890, el peso se convirtió en moneda dura. El peso igual al dólar; (8) Abrogó impuestos sobre la producción y compras del consumidor; (9) Por primera vez en la historia de México, el Presupuesto Federal de Ingresos y Egresos representaba un balance favorable; (10)  En 1878 se introduce el teléfono y la telefonía nacional. (11) En 1900 se instala el primer sistema de tranvía eléctrico; (12) En 1903 llegan los primeros 103 automóviles a la Ciudad de México.  Los ejes Orden y Progreso, principios rectores del Gobierno de la República a cargo del Hijo de Oaxaca y Defensor de la República.  (Continuará)