El guardadito de una idea

Por Ana Celia Pérez Jiménez

Me pregunto si, ¿las ideas serán como esos bolsillos donde guardamos los ahorros? dividiendo de acuerdo a la moneda y al gasto y al gusto, y es que las ideas son tan distintas tantas veces a las realidades y eso es tan peligroso, es como un globo cargado de agua y que el día menos pensado revienta en la cabeza, y nos mojan de realidad.

Pensamos y creamos y eso es una maravilla, pero no cuando despegamos con la idea de alguien, de la deuda de algo y llevamos cargando la idea de ello, de eso que vendrá y la expectativa sopla y sopla hasta que te hace despegar, y vuelas por el mundo de la imaginación, las creencias y las posibilidades, pero no de lo que es, del presente de lo que hay. Entonces te puede venir el confrontar la tormenta, la desilusión, el aterrizaje forzado, el golpe, el otro, la verdad y el espejo.

Las ideas son ellas, son parte de lo no tangible, de lo que se comparte en palabras en gestos, pero no en acción porque dejaría de ser idea. La idea es el proyecto y la preparación, no debemos de enamorarnos de ellas, pero tal vez sí motivarnos, prepararnos y saber qué parte y fase es y no confundirla con el hecho y realidad.

Las ideas son de la imaginación y del pensamiento, y un tanto de lo factible. Pero no hay que comprometer al otro con la idea que nosotros tenemos, incluso uno no debería de hacerlo con la idea de uno mismo y así seríamos un poco más libres, menos aprensivos, más a la deriva y tal vez más felices o mínimo en paz, no lo sé es una teoría que todavía no compruebo. Pero lo pienso, pienso en tantas ideas, como burbujas que voy reventando algunas porque las voy aterrizando y cumpliendo, otras porque se van evaporando y otras porque ya no las necesito y otras tantas porque me hacían daño y las fui olvidando en el ámbito de la evasión decisiva.

Nada pienso que es por naturaleza malo, menos las ideas, pero es uno que va haciendo de ello los vicios, las muletillas, las excusas y llenando las expectativas para que la culpa y el dolor puedan seguir latentes del lado gris de la balanza, poco el tiempo que tenemos y lo pensamos, las costumbres nos llevan entre las patas como caballos de carreras y mentes cerradas van sellando viejas formas con sus vocablos repetitivos y cabezas que aprueban.