El falso trabajador

Por Maru Lozano Carbonell

Aparenta trabajar mucho pero en realidad no hace nada más que chismear. El jefe encantado con él o ella porque siente que está informadísimo de todo cuando en realidad, hacer ronda con los flojos habla pésimo de su liderazgo.

Si eres líder de equipo, sabes del rendimiento mediocre y lo ignoras, lo que sucederá es que éste va a ser peor y lo que los demás empleados percibirán como mensaje es que, como no pasa nada si alguien no trabaja, pues bajarán su rendimiento. El falso trabajador existe porque el jefe lo permite.

No importa el puesto, pero ¡ojo! con intendencia y recepción, ¡partes esenciales del negocio! Me contaron de un lugar donde la recepcionista es una flojaza, con mal aspecto, incluso grosera con la gente y siempre platicando bien sentadotes el intendente y ella. Audífonos puestos, entonces cuando llega alguien, la voz altísima, cara de enojo porque se le está interrumpiendo y malísimo el trato.

La gente comenta y comenta que el trato es reprobable en ese lugar. Para rematar, que la secretaria del otro turno nunca está en su sitio. Igual con audífonos y si llega alguien, sale de alguna oficina donde estaba platicando bien a gusto.

¿Llegan a tiempo? No, usualmente los falsos trabajadores están con retardos en su entrada, en su entrega de pendientes y demás responsabilidades.  

¿Son aseados? No, usualmente no. Su aspecto deja mucho qué desear y su estación de trabajo podría estar llena de galletas, comida chatarra, bebidas como sodas o café, todo un desorden.

¿Faltan con frecuencia? Sí. Son empleados capaces de faltar porque les va a llegar un paquete de una compra que hicieron en línea o porque el veterinario atenderá a su mascota.

¿Se enferman? Por lo regular los lunes, que es cuando se reponen del fin de semana de juerga.

¿Se quedan tiempo extra para apoyar? No, se van exactos a su hora de salida.

¿El jefe sabe que son flojos? Sí. Pero no los reprenden porque temen que no le cuenten los chismes, perdón, no quisiera quedarse sin información privilegiada acerca de su personal.

El aspecto físico de un lugar, su limpieza y la cara que recibe presencial o telefónicamente a la gente es vital. Líderes: No echen en saco roto invertir mucho en ellos, una persona mayor de lo que usualmente se pide en los anuncios de empleadores, podría funcionarles mejor.

Si nos quedamos en lo típico: “Se solicita recepcionista con excelente presentación, edad 18 a 25 años”, ¿qué garantía tienes de que sabrá cuidar la imagen de tu empresa? ¿Por qué no invertir en gente mayor que abrazaría como un hijo el puesto con total profesionalismo y responsabilidad? A la gente mayor le encanta trabajar, le encantan las oportunidades y cuidar con cariño.

Sí existen jóvenes muy buenos, pero por eso es importante examinar cuidadosamente al prospecto, incluso con periodo de prueba. Si vas por alguien mayor de cuarenta años, contarás con varias ventajas como su experiencia, empatía y trato amable, estabilidad, compromiso y habilidades de comunicación. Por supuesto también puede haber riesgos con gente de más edad que tu rango preferido, pero te aseguro que adoran capacitarse y su disposición y entrega pueden ser una de tus mejores inversiones.

Ya nos lo dijo Paulo Freire: “El trabajo es la única forma de transformar el mundo y hacerlo un lugar mejor”. ¿Tus trabajadores lo hacen?