El espionaje: una realidad que invade el derecho a la privacidad

Por Noé López Zúñiga

En días pasados la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) revivió un tema que al parecer estaba en el olvido, el espionaje y la invasión de la vida privada de las personas por parte de autoridades gubernamentales.

En medios nacionales se ha dado a conocer recientemente una lista de personajes de la política y de otros sectores como el periodismo que han sido espiados desde distintas formas, y ordenadas por las administraciones de Felipe Calderón y Peña Nieto. En la lista de espiados se incluye al Presidente de la República y a su señora esposa.

Si recordamos en el año 2015, se denunció la relación contractual entre algunas autoridades gubernamentales federales y estatales con la empresa italiana hacking team, dedicada a la venta de sistemas de espionaje cibernético, y de la cual al poco tiempo no se supo más. Sin embargo, seis años después, la actual administración federal a través de la UIF, ha denunciado la contratación de otro programa de espionaje llamado Pegassus, el cual es más sofisticado, pues es capaz de capturar la cámara o el micrófono de un celular, mismo que es desarrollado y comercializado por la empresa NSO de origen Israelí.

Esto sin duda, trae consecuencias graves en la vida política nacional, y a la vida privada de las personas, pues sin duda las acciones de espionaje implican graves violaciones a los derechos humanos de las personas espiadas, y que están relacionadas con su privacidad, su derecho al acceso libre y seguro al internet y la violación a la libertad de expresión e información. Por tanto, es importante se entre a la discusión respecto las consecuencias que implica no atender la regulación de las revoluciones tecnológicas que han superado la capacidad de inteligencia de las autoridades gubernamentales o del poder público a nivel mundial, ya que se han visto sumamente lentos en implementar nuevos esquemas de seguridad en medios tecnológicos, incluyendo las redes sociales, además el de regular los servicios de inteligencia gubernamental, y así poder salvaguardar nuestros derechos a la intimidad y privacidad como usuarios de medios tecnológicos vinculados a internet.

Existe la necesidad de rediseñar nuevos protocolos de servicios de inteligencia gubernamental, que no pongan en riesgo los derechos humanos y la propia democracia, pues sin duda los actos de espionaje en cualquiera de sus formas, dañan fuertemente el Estado de Derecho. Sin embargo, también hay que decirlo que esta situación debe ser analizada desde los particulares, pues en distintas ocasiones se ha sabido del espionaje que realizan los patrones respecto a sus empleados, o entre empresas en competencia en el mercado y de particulares entre particulares, que invaden derechos de la vida privada, con el fin de dañar y perjudicar u obtener un beneficio económico o de cualquier otro tipo.

Vivimos con la mayor transformación tecnológica que se ha dado desde la revolución industrial y en términos de las comunicaciones, esta transformación producida es mayor que todos los cambios registrados desde la aparición de la especie humana. Por lo tanto, como seres inteligentes, hemos adaptado nuestra forma de actuar y convivir a esta revolución tecnológica, sin darnos cuenta cómo empezó a condicionar nuestra propia libertad. Pasamos a una realidad en las que las computadoras, las televisiones y teléfonos inteligentes, son la otra ventana a través de la cual compartimos nuestra vida, y a través de la cual, interactuamos con los demás. Los dispositivos inteligentes cumplen un papel importante en nuestra vida, y nos hemos adaptado a ellos, pues son la extensión de nuestra memoria; a través de ellos se acumulan y procesan datos e información de todo tipo, por lo que en los últimos años, han pasado a ser el vínculo con la realidad virtual creada por el internet.

Esta realidad virtual, ha cambiado la cultura y ha impactado nuestra forma de ser, creando así, una revolución informática, la cual llegó con el internet. Desde el derecho, esta nueva revolución, está siendo vinculada con prerrogativas inherentes a la informática, es decir, al auge de la telemática y que innegablemente ha cobrado una relevancia inusitada, al grado que la ONU declaró en el 2011 que el acceso a internet es un derecho humano, pues se equipara con el derecho a la libertad de expresión, y del que se destaca el valor que actualmente tiene, como lo es que toda persona tiene igual derecho de utilizar internet de forma segura y libre.

Desde este contexto, la ciudadanía debe cuestionar, hasta dónde una autoridad gubernamental o un particular, puede intervenir las comunicaciones privadas y espiarnos por cualquier medio tecnológico, y cuál es el medio y procedimiento legal para hacerlo, pues sin duda, si no hay reglas claras sobre esto, se corre el riesgo que el Estado mexicano no esté garantizando el derecho que tenemos todos, de tener acceso a internet de forma segura y libre y sobre todo el derecho a la intimidad o vida privada, pues sin duda, no hay que perder de vista que el espionaje inclusive se puede dar desde las redes sociales, o en las cámaras de video en espacios públicos o privados, pues en estos medios se captan y almacena información colocada en el ciberespacio, que demuestran la forma de vivir o convivir de los ciudadanos. Facebook, Twitter, Skype, Linkedin, Instagram y WhatsApp, entre otros, son ejemplos de convivencia que permiten entrar en la era de la libertad de expresión y comunicación, pero a la vez ponen en riesgo nuestra intimidad y nuestro derecho a la privacidad. De ahí que por ejemplo se cuestione si son o no son un espacio privado, ya que sin duda estos medios son una nueva cultura que no se pueden evitar y que ha crecido de forma exponencial, sin precedentes y con pocas reglas que como se ha visto, son espacios en el que se pueden fácilmente vulnerar los derechos humanos de los ciudadanos a través del espionaje sea a petición de autoridades de gobierno o de particulares.

Si bien es cierto que en sentido positivo uno de los aspectos más relevantes de la tecnología informática en relación a los derechos humanos hace referencia a la libertad de expresión, también se pondera el desarrollo de otros derechos, tales como: la libertad de pensamiento en todas sus manifestaciones, libertad de buscar y recibir información, y la libertad de opinión y de difundirla sin limitación de fronteras, por cualquier medio de comunicación. Sin embargo, en sentido negativo, tenemos la captura y utilización de nuestra información y comunicación obtenida de forma ilegal por empresas especializadas para ello, y que como se ha denunciado han sido contratadas para espiar.

Los sistemas de espionaje cibernético contratados por parte de autoridades gubernamentales de administraciones pasadas e inclusive el espionaje que se puede dar entre particulares por cualquier medio como las redes sociales o cámaras de video, hacen que desde el poder público o poder económico, el acceso a internet está siendo manipulado y utilizado de forma ilícita; por tanto, el derecho al acceso libre y seguro a internet, no está debidamente garantizado como un derecho humano. Es decir, toda información o comunicación de los particulares, está siendo monitoreada, vigilada y algunas veces manipulada con fines comerciales, políticos y etcétera, lo que implica que se pueda condicionar o limitar el ejercicio de otros derechos humanos, además de que sin duda se violenta la protección de nuestros datos e información personal y muy en especial, el derecho a una vida privada.