El entusiasmo en las entrevistas de trabajo

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Un elemento clave en toda entrevista de trabajo es el entusiasmo que el candidato muestre durante la misma. Es tanta la relevancia de este elemento que frecuentemente termina siendo un diferenciador que inclina la balanza en favor de uno u otro aspirante a un puesto de trabajo. Ha habido ocasiones en las que dos candidatos finalistas empatan en el nivel de competencias técnicas y en experiencia laboral, pero finalmente resulta seleccionado aquel que mostro mayor entusiasmo por la oportunidad en juego.

El entusiasmo visto desde la perspectiva del entrevistador puede transmitirle la seguridad de que está frente a una persona que tiene la energía, motivación, la pasión e interés necesario para ocupar el puesto que se está ofreciendo, ya que regularmente lo que sucede en la mente del que evaluador es imaginarse cómo sería el desempeño del candidato una vez ya contratado, y si esa proyección contrasta con la actitud esperada ante los retos y objetivos a los que se enfrentaría, es muy probable que la selección no le sea favorable al candidato que se mostró poco entusiasta. Por esto mismo, el solicitante al momento de compartir sus logros o resultados exitosos, es aconsejable que lo haga de una manera apasionada, pero sin caer en los excesos.

La relevancia del entusiasmo en un empleado radica en que, se ha observado que aquellos que lo muestran de manera frecuente son también a los que es más fácil de enganchar con la misión y objetivos de una empresa, están más abiertos a aprender y al cambio, no representan un riesgo de toxicidad para con sus compañeros, al contrario, contagian positivismo con su actitud y tienden a trabajar mejor en equipo. Características que facilitan la operación de cualquier tipo de organización.

Se recomienda a los postulantes que una manera de poder transmitir un entusiasmo genuino es indagar sobre la empresa en cuestión, sus logros, misión, visión, sus líderes de forma tal que se llegue a la entrevista con un mayor conocimiento de quiénes ofrecen una oportunidad de desarrollo. No se puede estar entusiasmado de manera autentica por lo desconocido.

Un candidato puede proyectar un bajo nivel de entusiasmo por distintas razones; desde que lleve un periodo prolongado de búsqueda de empleo y de varias entrevistas con resultados desfavorables, de forma que la persona vea un nuevo proceso de entrevistas solo como uno más y por lo mismo lo atienda con desgano, aunque en el fondo exista un interés por ser contratado. Las personas en búsqueda de empleo deben estar atentas a no caer en una actitud de este tipo, ya que cada entrevista en la que no se es seleccionado ayudar perfeccionar la técnica para las próximas oportunidades.

Otra causa de la aparente apatía por parte de un buscador de empleo puede deberse a su misma personalidad; existen personas tímidas que se les dificulta transmitir sus emociones; en casos como estos, es también responsabilidad del entrevistador detectar si tiene ante sí a una persona introvertida o a alguien con bajo interés. 

Un adecuado uso del tono de voz sin caer en la monotonía, un lenguaje corporal acorde a lo que se está hablando, son elementos que proyectan el entusiasmo requerido en una entrevista, y si a estos elementos le agregamos una buena preparación y coherencia en las respuestas, incrementan indudablemente las posibilidades de ser seleccionado para el puesto de interés.