El Director del futuro

Por Juan José Alonso Llera

“Para ayudar a otros a ir en la dirección correcta, primero debemos ir nosotros en esa dirección.”

Definitivamente la habilidad principal en el director es la acción política, entendida esta como la capacidad de relacionarse entre las personas, que deriva en la gobernabilidad de la empresa; para esto se requieren dos competencias básicas: Tomar decisiones (con el proceso correcto) y mandar gente (gobernar), recordando que solo se gobiernan personas y que se administran recursos. Si haces bien lo anterior, manejarás medianamente bien la empresa actual, pero las organizaciones del futuro (ya no lejano) demandan un súper director multihabilidades.

Merece la pena plantearse las siguientes preguntas: ¿Qué actitudes tienen los grandes líderes actuales? ¿Cuáles necesitarán en el 2030? Muchas escuelas de negocios coinciden en que hay una serie de capacidades que deberán ser prioridad en la dirección para mantener el liderazgo en las próximas décadas.

Así que, ahí les van las competencias básicas a desarrollar para el director del futuro no tan lejano.

– Conciencia política. Hay que informarse y participar en los debates sobre políticas públicas y sociales que afecten no solo a la empresa, sino a la comunidad.

– Colaboración. Genera confianza y colabora con los demás. Los grandes líderes saben que no se avanza pisoteando a todo mundo.

– Humildad. Esto bien entendido, es ser objetivo no quiere decir agachón. Los tiempos del director todopoderoso son historia. Se humilde y muestra respeto a las culturas y religiones de la región en la que opera.

– Anticipación. Cultiva redes diversas, los nuevos modelos de negocio surgen de la interacción de colaborar con personas que piensan distinto a ti.

– Integridad. Rígete por valores, responsabilidad y sentido ético. Los Millennials esperan que los líderes honren el contrato social. Hay que poner especial atención a la sustentabilidad del negocio y todo lo que conlleva.

– Inquietud. Renueva constantemente los conocimientos y habilidades de tus subordinados. La formación ilumina el entendimiento, favoreciendo la empatía. Alienta y premia la innovación impulsada por los empleados, sin importar el nivel que tengan.

– Originalidad. Siempre hay que buscar el ser diferente, sin miedo a equivocarse, pero para esto se necesita madurez emocional y una autoestima en su sitio, para poder vencer la resistencia al cambio y los fracasos.

– Inteligencia digital. Mantente al tanto de los progresos tecnológicos. Estudia el cómo piensan los nativos digitales.

– Manejo de la diversidad. Aprende a trabajar sin diferencias de género, raza, color, país o preferencias. Enfócate en destacar el talento, sin importan en qué viene envuelto.

Como lo he mencionado un sinnúmero de veces, no hay nada que te garantice el éxito, pero hay ideas que te ayudan a minimizar los fracasos, toma nota, prepárate, fórmate y pon lo que te sirva en practica, aprende del fracaso y levántate. Se empieza a envejecer en la empresa y en la vida en el momento en el que te resistes a seguir aprendiendo, sea por ego o por considerarlo innecesario o simplemente por estupidez. Recuerda que nunca tendrás resultados diferentes haciendo lo mismo de todos los días, hoy no basta con hacer bien tu trabajo actual, se busca diseñar el futuro con los ojos del futuro, no con los resultados del pasado.

PD.Tengan buena semana llenos de campañas aburridas, sorprendidos de Ferriz y la #Lady100pesos, que todos son parte de este crisol llamado México.