El dinero NO te sirve…. Si NO tienes propósito

Por Juan José Alonso Llera

“La vida no es siempre una cuestión de tener buenas cartas, sino de jugar bien una mano mala.”

Empezando por el título del artículo, que hoy se lo debo a mi amigo Gustavo Fernández de León, que tuvo a bien escribir este libro de educación financiera para adolescentes, vamos desmenuzando un poco lo que encontrarán en el documento muy bien encuadernado e ilustrado, dicho sea de paso.

En un mundo que se preocupa más por el tener que por el ser, el buen Gusy edita y comparte la experiencia de él y algunos colegas para educar a las juventudes en la cultura financiera. Todo se resume a empezar por tener un propósito en la vida y también hay que aclarar que el dinero es un medio no un fin en si mismo.

Propósito: es la intención o el ánimo por el que se realiza o se deja de realizar una acción. Se trata del objetivo que se pretende alcanzar. Este término indica la finalidad, la meta de una acción o de un objeto. Al hablar de “propósito de vida” se hace referencia al sentido que una persona le puede dar a su vida. Responde a preguntas existenciales como ¿Por qué? y ¿Para qué? Está relacionado con la necesidad del ser humano de encontrar un significado y una finalidad a su propia existencia.

Por otro lado, entendemos por educación financiera al proceso con el cual logramos un mejor conocimiento de los diferentes productos y servicios que las distintas entidades financieras ofrecen. Entonces, esta se podría definir como la capacidad de una persona de entender cómo funciona la economía y tomar decisiones a partir de ese entendimiento. Este tipo de información nos permite desarrollar habilidades que finalmente se van a traducir un mayor bienestar económico. Bien, ahora que conocemos la teoría es indispensable desarrollar tus habilidades en cuanto a educación financiera que te servirán para:

  • Aprender a planificar un futuro con mayor solvencia económica.
  • Administrar de mejor manera tu dinero y recursos.
  • Saber seleccionar qué productos y servicios se adaptan de mejor manera a tus necesidades presentes y futuras.
  • Adquirir el hábito del ahorro a largo plazo.
  • Aprender a ser previsor y qué no ciertas emergencias o imprevistos no te agarren desprevenido, la verdadera pregunta debería ser…
  • Diferenciar entre ahorro o inversión.
  • Evitar en la mayoría de lo posible a empresas como Coppel o Elektra que casi rayan en la usura.

Desde mi punto de vista es un extraordinario intento de lograr la inmersión en la cultura financiera a una edad necesaria en la educación, ya que por no hacer casi nada, tenemos un país empobrecido, sin capacidad de ahorro, manteniendo empresas que usan la ignorancia de la población como carne de cañón para enriquecerse.

Concluyo con una frase que me encontré en el libro: “Ama todo lo que hagas, cada momento, cada meta y objetivo incluso cada fracaso”.