El difícil papel del Gerente General

Por Dante Lazcano

La gran lección que recibí cuando tuve la bendición de haber sido una de las voces oficiales de los San Diego Chargers, fue que al final el deporte profesional no es más que un gran negocio tanto para los dueños, atletas e incluso los aficionados.

En el caso de los dueños no olvidemos que su máximo activo es el atleta, es a quien explotarán su imagen, en caso de que sea un gran jugador, dentro y fuera del terreno de juego; a través de él venderán boletos, palcos, ropa, posicionarse en televisión el mayor tiempo posible, tan sólo por mencionar unos cuantos rubros.

De los jugadores, siempre verán la manera de obtener un contrato millonario mediante rendimiento, asegurará el futuro de su familia y descendientes.

Pero en el negocio hay un personaje que es clave, vamos, determinante a la hora de configurar no sólo a un equipo ganador, sino construir a una dinastía y estoy hablando del gerente general.

Si bien este espacio editorial nació con la finalidad de platicar de futbol americano y al margen que estamos en el receso y el jueves conoceremos el calendario de juegos sin entrenamiento pues todos estamos encerrados por el Covid-19, no podemos ignorar el efecto que ha conseguido el documental “The Last Dance” que cada domingo se suben dos capítulos de cómo los Chicago Bulls ganaron su sexto campeonato.

SI bien mucho de lo que vemos, en cuanto a comportamiento en vestidores y fuera de estos lo he vivido, sorprendente ha sido cómo han manejado la figura de Jordan a un nivel de humano con tremendas cualidades en la duela y cómo le han dado su lugar a Jerry Krauze, gerente general del equipo rojo.

El personaje en cuestión fue el encargado de construir a ese equipo de ensueño, pero también fue el encargado de destruirlo aun y cuando esa última campaña de Jordan con los Bulls ni siquiera iniciaba.

Para la campaña de 1999 tuve la gran bendición de darle cobertura a la doble cartelera que se programó el 7 de febrero de inicio de una campaña de 50 partidos en la NBA, en la que pude ver a los Lakers en Inglewood contra los Utah Jazz y por la noche los Clippers recibieron a los tricampeones Bulls, pero sin toda la pléyade de estrellas que nos acostumbramos a ver jugar a través de la NBC.

Al cabo del duelo de los Bulls tuve la invaluable oportunidad de entrevistar a Krauze, siendo una de dos victorias que consiguieron en el año, pero ya que pasó el tiempo, que sigo aprendiendo y entiendo de lo que esto se trata, agradezco no haberlo entrevistado porque al final mis cuestionamientos hubieran sido de dolor por haber cortado a Jordan y destruido a los Bulls.

Lo que hizo Krauze en ese momento fue lo mismo que hizo Florentino Pérez con el Real Madrid hace dos años, con esto quiero decir que debido a que mantener una franquicia ganadora cuesta y cuesta mucho más de lo que pudiéramos imaginarnos, por ejemplo, ese equipo blanco tricampeón costó mantenerlo 90 millones y apenas la ganancia fue de 100 millones, esto significa que apenas y se ganaron de manera neta 10 millones.

Exactamente eso fue lo que sucedió con los Bulls, ya no había control de los jugadores, jugadores y medios de comunicación, además de lo que costaba mantener esa nómina, por ello es que, aunque me duela reconocerlo, el movimiento de limpiar el vestidor fue el indicado y aunque doloroso, al final el equipo sigue funcionando, quizá no con el éxito deportivo, pero a la hora de vender lo que deben de vender son exitosos.

Mis dos centavos

Como le dijeron Carlos Salvador Bilardo previo a la final de México 86: Perdón Bilardo, gracias.