El dictador argentino que no escapó de la Justicia

Redacción 
 
Buenos Aires.- La muerte del ex general Jorge Rafael Videla en prisión muestra que la Argentina ha dado importantes pasos en el camino del esclarecimiento y el castigo de los crímenes contra la humanidad cometidos durante la última dictadura militar.
 
Videla murió hoy en una prisión de la provincia de Buenos Aires, donde estaba cumpliendo una sentencia a prisión perpetua por crímenes contra la humanidad cometidos durante sus años en el poder.

“Argentina mostró el camino en el juicio y castigo a los responsables de torturas, asesinatos y desapariciones de miles de personas durante las muchas dictaduras militares que padeció la región”, dijo Mariela Belski, directora de Amnistía Internacional Argentina.
 
“Argentina y otros países de la región deben continuar con sus esfuerzos para llevar ante la Justicia a los responsables de los terribles crímenes cometidos durante los años más oscuros”.
 
Amnistía Internacional recibió denuncias de violaciones a los derechos humanos desde el comienzo de la dictadura. En noviembre de 1976 la organización envió una misión especial al país que se entrevistó con numerosas víctimas del régimen y con funcionarios y visitó la cárcel de Devoto. El resultado fue un informe hecho público en marzo de 1977 en el que se detallaron casos de secuestros, torturas y ejecuciones cometidos por la dictadura.
 
“Hay pruebas abrumadoras de que muchos ciudadanos inocentes han sido encarcelados sin juicio, han sido torturados y han sido muertos”, afirmó Amnistía Internacional, apenas un año después del golpe militar, en un informe que fue duramente rechazado por el gobierno de Videla.
 
Ese informe contenía una primera lista de personas desaparecidas.
 
Líder del golpe militar de marzo de 1976 y jefe de la Junta Militar que gobernó el país hasta 1981, Videla fue condenado por última vez el año pasado, a 50 años de prisión, por su participación en el plan sistemático de apropiación de menores durante el régimen militar entre 1976 y 1983.
 
Al momento de su muerte, Videla también estaba siendo juzgado por su rol en el Plan Cóndor, una operación coordinada por países latinoamericanos para la persecución y desaparición de militantes políticos.
 
Videla lideró el golpe militar en Argentina en marzo de 1976 y encabezó la junta militar hasta 1981.
Alrededor de 30.000 personas se cree que fueron secuestradas, torturadas y desparecidas durante el régimen militar en Argentina.