El diálogo pendiente

Por Mario Escobedo Carignan

escobedo1956@yahoo.com

A lo largo de los últimos años, se ha ido rezagando el diálogo con la sociedad por parte de la clase gobernante de México. Por un lado, faltan líderes con apertura para escuchar y aceptar lo que la ciudadanía tiene que decir. A los gobernantes les hace ruido el clamor popular, pues persiste, por decirlo de alguna manera, la carga de conciencia de las promesas no cumplidas, de ahí, el gran temor al diálogo franco y espontáneo.

Sin duda, el avance democrático en México se concreta con la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), hasta hace poco realmente ciudadanizado, y del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI). Ambos organismos surgieron a partir de la exigencia de la sociedad, la cual, clamaba por acuerdos en los grandes temas nacionales.

A la vuelta de muy pocos años, estas instituciones se volvieron, por decirlo así, molestas para los gobernantes y en especial, por las estructuras de poder, para los partidos políticos que detentan de facto el verdadero control del País. De ahí, que hayan iniciado de manera muy sigilosa pero constante, la tarea de debilitarlas. En el caso del IFE, queda claro el retroceso que vive, donde ciudadanos, grupos de la sociedad civil y medios de comunicación, pasan a ser sospechosos de trampas electorales, más que promotores de la apertura democrática.

Para la población en general, resultó irrisorio el método acordado para el debate presidencial llevado a cabo el pasado 6 de mayo. Peor aún, es el hecho de que la mayoría de los mexicanos sabían que el debate estaba destinado a ser un ejercicio muy limitado. No estamos equivocados al afirmar que la sociedad no esperaba mucho de este ejercicio. Si a eso aunamos el desliz de la producción con la presencia de la famosa edecán, lo cual, fue motivo de burla en las principales televisoras a nivel mundial, terminamos lastimeramente, de construir un nuevo capítulo de la comedia nacional.

Ante este escenario provocado por los partidos políticos, pareciera que no queda mucho por esperar. Las propuestas siguen estando ausentes, y mucho más lejanos, están los ‘cómo’ de cada oferta política. Todo mundo parece estar de acuerdo en que el segundo debate merece nuevas reglas, sin embargo, los partidos no están dispuestos a arriesgarse.

El riesgo inminente y lógico ante esta secuencia de hechos desafortunados, son las descalificaciones, las campañas negras y la detonación de la intolerancia social. Esperamos que los últimos días de campaña no se reduzcan a simples estrategias de demagogia populista o a la incitación del descontento social.

En el caso de Baja California, la parálisis parece ser la nota común, no vemos a los candidatos empeñar su palabra por la propuesta regional, no vemos verdaderos compromisos, salvo algunas excepciones.

A los partidos les quedan 45 días de campaña, pero también quedan 45 días para que la sociedad exija compromisos.

*El autor es Presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Tijuana.