El desarrollo de habilidades

 

Por Gustavo Fernández De León

 

 

“Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía”: John Ruskin

 

Como padres de familia que buscamos la mejor formación de nuestros hijos se ha vuelto frecuente llevarlos a actividades extracurriculares, ya sea en programas dentro de las escuelas o en academias especializadas.

 

 

El que tomen algún taller o practiquen algún deporte se ha convertido en una tradición formativa adicional a lo aprendido en la escuela y que puede servir para desarrollar otras habilidades que apoyen el crecimiento del estudiante.

 

Como padres de familia, es importante apoyar a que los niños formen parte de algún equipo deportivo, de un grupo artístico o en actividades tecnológicas como robótica infantil. Esto desarrolla no sólo una nueva habilidad, también genera en ellos más responsabilidades y valores adicionales a lo aprendido en el salón de clases como la puntualidad, la responsabilidad, el trabajo en equipo, entre otros, logrando un desarrollo integral.

 

Debemos ser cuidadosos y no cometer el grave error de utilizar este tipo de actividades como una forma de alargar el horario escolar o como una guardería, sin tener en cuenta de que también se les debe dar tiempo personal para el juego y la convivencia familiar.

 

Una vez que el niño o joven se compromete en alguna actividad, deberá tomarlo con responsabilidad y compromiso, buscando la excelencia, con metas establecidas y permanecer mínimo un año para decidir si es lo que busca, evitando cambiar constantemente de actividad.

 

Familias tienen el privilegio de llevar a sus hijos a este tipo de actividades, sin embargo, el gobierno municipal y estatal deben fomentarlas más para que además de tener una sociedad más sana, preparada y participativa, sea una medida de prevención de conductas antisociales o actos delictivos.

 

Es de reconocer las acciones de una sociedad participativa a través de programas como el Club de Niños y Niñas, el Centro de Artes Musicales, la Sinfónica Juvenil y algunas unidades deportivas que son accesibles para que gente de menores recursos puedan formar parte de estas actividades.

 

Debemos evitar imponer la actividad que los estudiantes van a realizar, ya que más allá de ser interesante para ellos, puede provocar una actitud de rechazo que traerá como consecuencia una situación de estrés y desmotivación que afectaría directamente en su rendimiento escolar.

 

También es un error el verlo como un “premio” al buen desempeño académico del menor o que incluso la permanencia en su grupo sea condicionada ante la obtención de buenas calificaciones o de realizar las actividades del hogar; al contrario, siempre deberán ser fortalecidas y motivar con ellas el desempeño escolar en las áreas de menor interés.

 

Cada padre de familia debe conocer los intereses de sus hijos y sus capacidades para apoyarlos a elegir la actividad a la que más se adapten. Algunos pueden estar interesados en la música y el arte, mientras otros en los deportes; el objetivo es que ellos disfruten lo que hacen y que incluso puedan considerarla como su futura profesión.

 

 

 

*Maestro por el Tecnológico de Monterrey

 

Presidente de Coparmex Tijuana

 

gustavofernandezdeleon@hotmail.com