El derecho a disentir

Por Manuel Rodríguez Monárrez

El actual gobierno municipal emanado de Acción Nacional tuvo la llave para abrir la puerta al diálogo y no la utilizaron, todo fue de dientes para afuera, acompañado de una fuerte dosis de cinismo y trampa, prefirieron monopolizar la iniciativa política consagrando al autoritarismo vulgar como un estilo propio en el ejercicio del gobierno. Esa llave que no utilizaron se llama: democracia.

El nuestro ha sido el Cabildo más antidemocrático en la historia de esta ciudad, el nivel de hostigamiento político, presupuestal y administrativo hacia la real oposición no ha hecho otra cosa más que incrementarse. Las decisiones que ha tomado el Alcalde han ido en torno a coartar las libertades políticas y laborales de todo empleado, funcionario, servidor o individuo que tenga una idea distinta a la suya.

Empezando por el edificio del Ayuntamiento que lo han convertido en una prisión. Y seguido por la actividad de intromisión de la privacidad laboral a través de condenables actos de espionaje: como los recientemente descubiertos por el personal de limpia de esta ciudad, actos que merman la confianza entre empleados de base y autoridades electas y que mandan un mensaje muy claro de ilegalidad hacia la población tijuanense.

Para que termine esta realidad brutal, se necesitan profesionales que no vengan a engordar sus bolsillos con dinero mal habido. Se necesita de servidores públicos que se inquieten ante cientos de niños, mujeres y jóvenes que duermen en las calles y cuya cifra se eleva ante la negligente omisión de este que debería ser el máximo tribuno de justicia y honorabilidad de la comuna. Pero en cierto grado, todas las fuerzas políticas somos corresponsables de este desastre, porque no hemos sabido organizar al Pueblo para que con la fuerza de la Ley quite a los gobernantes corruptos y se detenga de una vez por todas la masacre que se vive en las calles de Tijuana, en donde corre en río de sangre con más de 3 mil 800 ejecutados en los casi 22 meses que van de la presente administración. Un promedio de 210 muertes violentas al mes de forma sostenida e ininterrumpida desde que asumió el cargo Juan Manuel Gastélum.

Mientras en Comisión de Hacienda se hacen actos de malabarismo por descobijar delegaciones para pagar el alza en los intereses de la deuda del PIRE, su tesorero se atreve a declarar con 2 mil 600 millones de pesos de deuda que Tijuana tiene Finanzas Sanas. Así es como llegamos a un gobierno fallido, que no tutela el bien mayor, que es la vida de las personas, y que se encuentra en bancarrota financiera y moral.

En palabras de la arquitecta Zullema Vázquez, militante de 30 años del PAN y despedida hace una semana del gobierno y utilizada como chivo expiatorio, quien en su caída arraso con la poca dignidad que le quedaba a la investidura presidencial al afirmar en sus valientes revelaciones: “mi alcalde se perdió, es una pena y una tristeza decirlo pero no traía proyecto”…. “nunca hubo rumbo”…. “si no me escucha a mí que soy panista y estoy por el cómo va a escuchar a los demás”… Por eso y muchas cosas más, el actual gobierno de la ciudad no ha estado a la altura del compromiso, el nuestro ha sido un gobierno que ha sucumbido ante la corrupción, el influyentismo, el favoritismo, el nepotismo y el cinismo.

Esperaría que como acto final de su gobierno el Alcalde y su Partido, asuman la crítica con responsabilidad y rompan con todas estas actitudes que debilitan al ayuntamiento como institución de gobierno. Lamentablemente no se puede devolver el tiempo, porque le pediría al Alcalde de Tijuana que nos devuelva estos 22 meses perdidos, en planes que no se ejecutaron, instrucciones que no se les dio seguimiento y discursos sin saliva que lo único que buscaban era simular que todo estaba en orden.

Compartir
Artículo anteriorPenumbra
Artículo siguienteGracias, después de usted