El debido proceso en el Nuevo Sistema de Justicia Penal

Por Mtro. Marcos Pérez Núñez*

*(El autor es administrador judicial del Nuevo Sistema de Justicia Penal en Baja California)

La necesidad de eficiencia en los procesos penales, en el tránsito de un sistema escrito a un sistema oral digital, donde la tecnología y la administración estratégica forman parte del nuevo sistema procesal penal, constituyen un avance cuantitativo, que desde el punto de vista metodológico implica una reingeniería de procesos.

Para esta reingeniería se requiere un nivel de gestión en donde se toman decisiones de carácter administrativo, que tienen que ver con la forma en cómo se implementará de forma armoniosa y que generalmente requiere de un fuerte sustento técnico esencial.

Para la mayoría de los profesionales en derecho el término debido proceso lo relacionan comúnmente con temas eminentemente jurídicos, situación que desde cierto punto de vista tienen razón en hacerlo, tomando en cuenta su formación académica y que entre otras normas jurídicas nuestra constitución en su artículo 14 menciona que “nadie podrá ser privado de su libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento”.

Convirtiéndolo en un principio y deber jurídico, aunado a que en materia de derecho procesal de acuerdo a la teoría se dice que es la  rama del derecho que tiene por objeto regular la organización y atribuciones de los tribunales de justicia y la actuación de las distintas personas que intervienen en los procesos judiciales, de igual forma el derecho procesal trata sobre las formalidades que se deben cumplir frente a los tribunales de justicia.

Por lo anterior, el debido proceso desde este punto de vista efectivamente es jurídico, sin embargo veamos la esencia de las palabras “debido” y “proceso”.

Debido: de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española debido significa “como corresponde”, y en el caso de la palabra proceso: esta tiene varios significados dependiendo de la óptica bajo la cual se esté tratando el tema pero podríamos coincidir en que un proceso “es un conjunto de actividades o eventos que se realizan o suceden bajo ciertas circunstancias con un fin determinado”.

Entonces juntando las palabras concluiríamos que es un conjunto de actividades a realizar como corresponde, con un fin determinado estas pueden ser jurídicas, contables, médicas, administrativas, etc.

 

 Enfoque administrativo

Cuando hablamos el debido proceso bajo un enfoque administrativo nos referimos a las tareas y actividades asociadas a la planeación, organización, dirección y el control de una organización, consideradas también como formalidades esenciales, tal como las jurídicas sea cual sea la actividad preponderante de la organización.

En el caso del Nuevo Sistema de Justicia Penal el debido proceso bajo este enfoque administrativo, se debe tomar como una parte esencial, ya que al conjuntarse dos áreas fundamentales como son la jurisdiccional y la administrativa, por la naturaleza de este sistema se conjuntan esfuerzos y se coordinan de manera simbólica para que se den las mejores prácticas y se logren objetivos institucionales.

Como un simple ejemplo podemos mencionar el desarrollo de una audiencia de control de detención, no se podrá agendar dicha audiencia si antes no hay solicitud por parte de la Procuraduría en donde requiere que un juez dicte una resolución al respecto de la detención, como podemos observar se conjugan dos actividades una jurisdiccional que inicia desde la solicitud para que el juez resuelva en los términos establecidos por la ley y otra administrativa que es el agendar de acuerdo con los insumos al alcance de la administración, como son las instalaciones, el horario, el personal administrativo, la tecnología y la disponibilidad del juzgador, en ambos se debe de observar  el debido proceso uno que cumplirá con las formalidades legales del debido proceso penal y el otro con las formalidades administrativas que nos garantizan la eficiencia de la organización el logro del objetivo específico.

 

Procesos definidos

Un mecanismo para iniciar con este maridaje entre lo jurisdiccional y lo administrativo es convertir los preceptos legales en proceso debidamente definidos y estructurados de una manera coherente, a esto se le denomina métrica judicial y la podemos definir como la herramienta sistemática que le da formación metodológica a los actos judiciales, por medio del análisis a los ordenamientos jurídicos, transformándolos en diagramas de procesos.

Por ejemplo el artículo 166 del Código de Procedimientos Penales para el Estado de Baja California habla sobre la audiencia de control de detención, sin embargo como la mayoría de los preceptos legales no definen con exactitud el proceso administrativo que se tiene que seguir, por lo que a través de esta herramienta llamada métrica judicial se realiza un mapeo de las formalidades esenciales (jurídicas), que hay que respetar en el artículo y se transforman en procedimientos estructurados, bajo el enfoque basados en procesos, y con ello contemplar los múltiples escenarios y variables que se pueden presentar durante el proceso.

El enfoque basado en procesos de este nuevo sistema tiene como finalidad un resultado deseado y se alcanza más fácilmente cuando los recursos y las actividades relacionadas se gestionan como un proceso.

 

Sistema integral

El enfoque de procesos enfatiza el entendimiento y cumplimiento de requisitos así como la necesidad de considerar a los procesos en términos de un valor agregado y la obtención de resultados del desempeño y efectividad de los mismo procesos y por supuesto el mejoramiento continuo de los procesos basados en mediciones objetivas de los indicadores de gestión, con los datos estadísticos que arroja el sistema informático implementado; en el caso del Poder Judicial de Baja California denominado SIAJ (Sistema Integral de Administración Judicial).

 

Identificar, entender y gestionar los procesos interrelacionados como un sistema, contribuye a la efectividad y eficiencia del poder judicial para lograr sus objetivos, de ahí se explica la importancia que se debe de dar a estas simbiosis entre lo jurídico y lo administrativo y transitar con ella en un debido proceso en conjunto, la clave se encuentra en identificar cuáles son las entradas en este caso las necesidades jurídicas para que a través de la métrica judicial se definan las actividades que formarán parte de los procesos, y los recursos necesarios para tal fin y con ello llegar al producto final, que es el cumplimiento de estas formalidades esenciales a las que tanto hemos referido.

 

La planeación

Haciendo mención de nuevo al debido proceso bajo el enfoque administrativo, la planeación es el primer paro del proceso administrativo, los cimientos en los que descansan el resto de los pasos del proceso, es decir es una formalidad esencial para que se dé el logro de los objetivos organizacionales.

Conclusión: El debido proceso administrativo del Nuevo Sistema de Justicia Penal luego entonces será aquel que se realiza dando seguimiento sistemático, cíclico e imprescindible a estas formalidades esenciales durante la vida de la organización, para llegar al objetivo en común entre las dos áreas torales, la jurisdiccional y la administrativa, que aunque por si solas tengan sus procesos específicos enmarcados en los preceptos legales como es el caso del área jurisdiccional, como ya lo he mencionado en el desarrollo del presente artículo, comparten una relación directa entre ambas, y aunque no se mezclen si contribuyen como una parte importante al logro de una meta en común que no es otra cosa que el cumplimiento cabal a los principios rectores del sistema penal acusatorio adversarial como lo son la publicidad, inmediación, contradicción y concentración, así como sus preceptos legales y normativos.