El Contrato Social

Por Wilfrido Ruiz Sainz

Amable lector, en esta ocasión quisiera iniciar mis comentarios con la introducción del Libro Sagrado de los Mayas, que nos ilumina respecto a la creación del mundo y del hombre y dice: “Esta es la relación de como todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; callado y vacía la extensión del cielo”. A partir de la creación del hombre, éste sobrevivió aisladamente, vivió en un estado natural y fue víctima de una lucha constante para poder sobrevivir inclusive chocando y peleando constantemente, lo que provocó una estado violento de inseguridad permanente hasta que surgió la imperiosa necesidad de rejuntarse formando grupos sociales, en persecución de abasto de alimentos, seguridad y protección.

La idea que subyace sobre el Contrato Social es que en algún punto hipotético del pasado de los seres humanos NO tenían ni gobiernos ni leyes. Para proteger su bienestar físico y crear las condiciones apropiadas para la prosperidad, llegaron a un acuerdo a cambio de la estabilidad y la seguridad que proporcionan las leyes, todo mundo tuvo que reconocer que para alcanzar dicha seguridad y protección tendrían que ceder parte de sus libertades a una entidad superior, el Gobierno.

El primer teórico sobre el Contrato Social fue Thomas Hobbes (1588-1679), que describe la vida del hombre antes de la existencia de los gobiernos, como un estado de naturaleza solitario, sucio, pobre, embrutecido, inseguro y violento. La única opción racional del hombre era celebrar un Contrato Social.

Por su parte, John Locke (1632-1704), señaló que el Contrato Social no solamente tenía la finalidad de proteger la seguridad física del pueblo sino también respetar y proteger los derechos del individuo a la vida, la libertad y la propiedad. Así mismo, el Maestro Locke estaba convencido de que si la autoridad política (el gobierno) a raíz del Contrato Social violaba estos derechos, Locke creía que los ciudadanos tenían derecho de anular el contrato y rebelarse.

En sintonía con los eminentes Maestros Thomas Hobbes y John Locke, podemos concluir sin duda alguna que la finalidad ulterior de cualquier gobierno, es asegurar y proveer seguridad y protección a los ciudadanos. Por lo tanto, la finalidad de mis comentarios va precisamente para sustentar de manera definitiva que el gobierno tiene la ineludible e irrenunciable obligación de otorgar seguridad y protección a los ciudadanos, tanto en sus personas como en sus propiedades.

La Declaración de la Organización de Estados Americanos sobre Derechos y Deberes (30 de abril 1948), establece puntualmente en su Artículo 1º “Todo ser humano tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Por su parte, la Declaración Americana (7 de noviembre 1969) establece en su Artículo 4to “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho está protegido por la ley y nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente.”

Las declaratorias citadas fijan claramente la importancia trascendental de que cuando los gobiernos no cumplen con las garantías de protección y seguridad para las personas, se vulnera la esfera jurídica de los ciudadanos propiciando un clima de inseguridad. Como consecuencia de lo expuesto y para efectos de consolidar el comentario en torno al Contrato Social, citamos el Artículo 1º de la Constitución Federal de México, que reza: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos en esta Constitución y Tratados Internacionales, así como las garantías para su protección.”  En México, ¿cuál es el estado del Contrato Social, seguridad y protección ciudadana?

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