El canal de Suez, orgullo nacional de Egipto

Por Adriana Zapién y Valente Garcia de Quevedo

Le comenté a Valente que después de la nota que dio el canal de Suez desde el martes de la semana pasada, no me pude resistir en escribir sobre el tema; ya que lo sucedido tiene muchas aristas.

El atasco del canal tenía nerviosos a una gran cantidad de personas, comenzando con la autoridad del canal (que pertenece al estado), seguido de las navieras, los proveedores de los insumos embarcados y los clientes que los esperan; hasta las aseguradoras que son los garantes de los bienes que se trasladan. Todos estaban pasando momentos de especulaciones, diseño de escenarios, búsqueda de soluciones y analizando la situación para tomar decisiones.

De este lado del mundo escuchaba a uno de mis grandes amigos, que el bloqueo del canal les había repercutido en aumentar el precio de sus productos, debido al retraso de un químico que usan. Es impresionante todo lo que transita por ese paso marítimo. Y el bloqueo significaba afectar poco más del 10% del comercio mundial, con carga de todo tipo, incluidos insumos perecederos, muchos granos y cereales, pero también ganado y hasta agua.

Por el canal también trasportan petróleo, gas natural licuado, cemento y muchas materias primas; por lo que esta vía es vital para la cadena de suministros del mundo.

El canal significa para el país el 2% del PIB. La pérdida que tuvo Egipto por el bloqueo de canal ascendía 15 millones de dólares por día; con mercancía detenida por un valor de 9,600 millones de dólares diarios.

Hasta el sábado, las autoridades del canal decían que el accidente no era total responsabilidad de los fuertes vientos y el mal clima, sino que podría estar relacionado con un error humano. De cualquier manera, la concentración debía estar en la solución y luego descubrir que fue lo que pasó. Primero para que no se repita; pero después para cobrarle a alguien lo que se perdió y lo que se gastó en desencallar el buque.

La periodista inglesa Rose George viajó hace años en el buque carguero Maersk Kendal a través del canal de Suez, para la investigación de uno de sus libros sobre la industria del transporte marítimo; por si no lo saben, puedes pagar un boleto y viajar en cargueros. Y los que pasan por el canal de Suez no son la excepción, así que ya saben si quieren vivir la aventura pueden hacerlo, pero no es barato.

Volviendo a Rose George, ella dice que en su viaje pudo convivir durante 14 horas con la tripulación y darse cuenta de cómo es cruzar por el canal, que para comenzar lo cruza la “Tripulación Suez”, que se sube abordo con su propio piloto, que toma el control porque tienen un mejor conocimiento del canal.  George dice que ahora que los buques son más grandes las tripulaciones son más pequeñas y con más horas de trabajo encima.

Todo es tiempo y el tiempo es dinero. Cuando ella charlaba con la tripulación le contaban que antes paraban en el puerto a comer, ahora no lo hacen. Todo es ajetreo y agotamiento; de hecho, el segundo oficial le contaba que llevaba tres noches seguidas durmiendo 3 horas.

En su libro, George puede afirmar como resultado de su investigación que el comercio marítimo es tan eficiente que es más barato enviar pescado escocés a China y luego regresarlo, que filetearlo en la misma Escocia. Por eso se busca transportar todo lo que se pueda en un solo viaje, aunque esto signifique un gran daño ambiental.