El Buen Fin: ¿Es un mejor principio?

Por José A. Ciccone

Por un lado, para enero del 2019, que ‘ya está a la vuelta de la esquina’, se avecinan cosas buenas en nuestra frontera, IVA e ISR reducidos, por lo tanto mayor derrama económica por el ahorro producido en automático para los bolsillos del consumidor, pero por el otro, todavía estamos en noviembre y ya empezaron las fiestas navideñas para muchos comerciantes de ambos lados de la línea y por ende, las tentaciones de comprar anticipadamente.

Si a toda esta oferta de fin de año, le agregamos el Buen Fin -desde hoy día 16, hasta el próximo 19 de noviembre-, tenemos el círculo de las provocaciones listos para dispararles a nuestras carteras, si es que todavía hay alguien que lleve efectivo, y a las tarjetas de crédito que empiezan a sacar chispas por estas fechas, provocando un incendio intencional a nuestra economía, sobre todo por los altos intereses que aplican los bancos a estos créditos aplicados a las socorridos plásticos.

En este 2018, la promoción que ya cumple su octavo año, espera una derrama en ventas, cercana a los mil millones de pesos, provocada por más de 12 mil empresas unidas con este propósito; esta cifra supera el 25 por ciento de la ventas totales, por ejemplo en la industria del retail, o ventas al por menor, donde la participación de las compañías del ramo es del 95 por ciento y según un estudio reciente, siete de cada diez consumidores en México, espera la llegada de la promoción.

La novedad de los organizadores para este año, es el lanzamiento de una aplicación móvil con la cual los consumidores podrán conocer a fondo y revisar los descuentos de la tiendas participantes. La aplicación es gratuita y está disponible para smartphones, iOS y Android.

Otra novedad del evento, es que no sólo participarán empresas comerciales, sino también de servicios y sector turístico. Algunos gobiernos estatales se unen haciendo promociones para el pago de adeudos municipales, recargos o multas atrasadas.

Desde su aparición, cada año del Buen Fin fue subiendo porcentajes en las ventas, más o menos en un cinco por ciento, lo que explica claramente que el consumidor sigue respondiendo con entusiasmo -y más deudas-, a este original gancho promocional.

‘En enero veremos’, esa es la frase que nos gusta y utilizamos en estos casos, mientras tanto debemos pensar cuidadosamente cada compra, comparar y revisar que las pregonadas gangas en los productos y servicios no hayan subido de precio antes, para luego ofrecernos el ‘descuento fabuloso’, práctica común en estos casos si no tomamos precauciones.

Hoy, no existe ningún obstáculo para que a los compradores, desde el punto de vista de la información profusa sobre un servicio y/o producto, nos sorprendan como para no enterarnos de las características principales, cotejos y comparaciones con las marcas que compiten abiertamente en los mercados.

Para que este Buen Fin sea un Mejor Principio, se necesita de la participación de todos, es decir, de los que ofertan y los que compramos con ganas y responsabilidad, conscientes que debemos pagar lo adquirido sin comprometer la bolsa familiar para otras fechas cercanas a nuestras costumbres como lo son Navidad, vacaciones de invierno e inicio del próximo año, si no queremos contemplar Reyes Magos famélicos y carentes de regalos.