El beneficio de un puesto interino

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Hace algunos años se empezaba a hablar que en un futuro cercano las grandes y medianas empresas se empezarían a topar con la inevitable situación de la jubilación de sus líderes o personas en puestos clave pertenecientes a la generación de Baby Boomers. Aun con el ímpetu que muchos de estos siguen demostrando, algunos deciden “retirarse de la jugada” por decisión propia para empezar a disfrutar aquello por lo que se han esforzado durante tanto tiempo, pero también hay empresas que han preparado programas de jubilación anticipada para iniciar con algo que se le podría llamar un reemplazo generacional.

Esta dinámica ha empezado a abrir espacios dentro de las estructuras organizacionales, sin embargo, no todos estos espacios están siendo llenados de manera automática por quienes habían sido percibidos como los sucesores naturales. Hay empresas que han optado por dar un golpe de timón a su cultura apostando por gente externa en una búsqueda de un cambio significativo a la forma de hacer y pensar, que el apostarle a la continuidad.

En el inter del proceso de definir quién tomará definitivamente el liderazgo de alguna función en específico, es común que se asignen líderes interinos. Algunos logran quedarse finalmente con el puesto, pero también es un hecho que no todos lo logran. No obstante, el ser seleccionado para un interinato para eventualmente ceder el paso a quien sí quedará de manera definitiva, también puede ser capitalizable y dejar un aprendizaje.

Ben Dattner, especialista en temas relacionados con coaching menciona en su libro “Como convertir un puesto interino en uno permanente” que existe una manera que puede incrementar las posibilidades de ser considerado al final del interinato como el candidato idóneo para cubrir de manera definitiva el rol vacante.

La primera recomendación que hace es indagar la razón por la cual se ha sido seleccionado de manera temporal. El saber con exactitud las expectativas de la asignación, da la oportunidad de elaborar una estrategia para mantenerse en el puesto por tiempo indefinido. Saber de antemano los retos del puesto, aunque este sea temporal permite utilizar las fortalezas propias de manera más eficaz.

Comenta también que la paciencia es un elemento clave, ya que, aunque a nadie le agradan los interinatos prolongados, también se debe ser prudente. El querer forzar los tiempos o la situación puede restarle méritos a lo ganado y ser percibido como no apto aún.

Aunque se debe estar preparado mental y emocionalmente para eventualmente transferir responsabilidades provisionales a la persona que sea seleccionada, recomienda el autor que la postura del interino en esta etapa transitoria debe ser totalmente profesional y tomar responsabilidad de sus decisiones como si el puesto ya fuera suyo de manera indefinida. Esta actitud definitivamente incrementa las posibilidades de ser considerado como opción real y efectiva. 

Un interinato, aunque no se concrete en un ascenso puede capitalizarse cuando se tiene claro que es una oportunidad para aprender y para poner práctica lo aprendido anteriormente. Pero, además es un escaparate que puede brindar beneficios en un futuro.