‘El arte. Un compromiso’

Ya desde la primaria Carlos Balderas hacía obras de teatro para la escuela Ignacio Manuel Altamirano. En ese lapso vio un montaje que le sorprendió.

 

 “Estaba en quinto y me pareció muy interesante. En sexto tuve la oportunidad de participar en la obra titulada ‘La lente maravillosa’ y ese acercamiento fue un ‘click’ porque era muy nervioso. Eso me ayudó a tener contacto con el teatro y una gran experiencia poder ser parte de este trabajo”, explicó en entrevista para El Informador de BC.

Además, aprendió la responsabilidad que conlleva la disciplina de respetar tiempos y llevar a cabo ensayos en horarios fuera de la escuela.

“Yo me la creí desde ese primer momento”, ahondó.

En 1999, cuando ingresó a la secundaria, le tocó participar en la pastorela decembrina. Sin problema al aprenderse el libreto, pues le es fácil retener al dar las primeras leídas.

“Me tocó hacer el papel de un ángel, pero uno de mis compañeros sacó muy malas calificaciones… entonces hice el diablito. Como ya me sabía el texto, fue muy padre. Me tocó bailar y cantar; desde ahí ya se me quedó lo del ‘diablito’. Pude compartir esa inquietud que traía”.

Estudió después en la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas donde también participó en el taller de teatro. Además tomó un curso de actuación con Charly Valentino en Playas de Tijuana. Posteriormente incursionó en la A.N.D.A (Asociación Nacional de Actores). Uno de sus maestros fue Marco Antonio Espinoza quien lo invita a trabajar en la obra “¿Quién ha visto a mi pequeño niño?”, obteniendo mayor exposición con el ámbito teatral tijuanense. Por ello también, entró en contacto con Vianka Santana.

“Empezamos a trabajar juntos y empiezo también de manera profesional con esto del teatro”.

A partir de su formación con Espinoza, la cual considera fue “rígida y estricta” Carlos afirmó que forjó una buena disciplina al aprender a ser puntual y a trabajar en casa. Emocionalmente desde esa etapa –por lo mismo- le fue un poco difícil.

“Tenía muchos tabúes en cuanto al teatro. El romper y trabajar con mis emociones fue complicado al principio. Pero creo que una vez que te involucras, vas encontrando este –botoncito- de prender y apagar para saber identificar en que momento sí y en qué momento no”.

En cuanto a cómo se vive el oficio del actor económicamente, Balderas afirmó que en un principio trabajaba “por amor al arte”.

Fue cuando trabajó con Vianka Santana que empezó a recibir remuneraciones económicas.

“Ha sido complicado de repente llevar la cuestión económica con la vida cotidiana porque a veces no se generan muchas temporadas. Entonces, eso no te permite tener una solvencia económica”, apuntó.

Por lo mismo, para que “salieran” los números, estuvo trabajando como cuenta cuentos en el Cecut (Centro Cultural Tijuana) y para una librería también. Después le surgió la oportunidad de integrarse como coordinador de producción en “Arcoíris” una compañía de teatro en el Cecut con la que comienza a percibir un sueldo.

“He podido poco a poco sobrellevarlo”.

El trabajo con niños

“Arcoíris” surgió como iniciativa de Virgilio Muñoz, anterior director del Cecut. Además de fungir como compañía de teatro, también se impartían talleres a escuelas ubicadas en zonas marginadas. “Los talleres estaban enfocados a niños que tuvieran problemas de conducta. A través de las artes la cuestión era involucrarlos e ir cambiando un poco su actitud, su comportamiento y empezó de manera gratuita. Cuando fue creciendo el programa, se fueron involucrando escuelas privadas a las que se les cotizaba éste para que se solventara el pago a los maestros”.

El rango de edad era de 7 a 18 años. La primera generación fue alrededor de 50 niños. No solo recibieron clases de actuación. También de poesía, de canto, de voz y de pantomima.

“Tuvieron una formación integral y se generaron tres montajes”, puntualizó.

En estos momentos el proyecto “Arcoíris” se encuentra detenido.

“Estamos esperanzados. Tengo a los niños y a papás preguntando ‘Profe cuando regresamos’ porque realmente era un proyecto muy emotivo. El involucrar a los niños con el arte los hacía sentir un compromiso. Les exigían a los papás que llegaran temprano y estuvieran presentes en los ensayos”.

También está en “De cuarto a cuarto” la dinámica de MicroTeatros por parte de la compañía “De Cierto Azul” donde es coordinador de comunicación.

“Hacemos poquito de todo. Hay veces que me involucro en cuestiones de diseño, taquilla y relaciones públicas”.

Recientemente terminó temporada de la obra “Drácula Gay” en MicroTeatro. También está en pláticas con Edward Coward para un proyecto en 2014.

“Espero tener un proyecto también en ‘De Cuarto a Cuarto’ el siguiente año. Quiero invitar a la gente para que se una, que se tome el tiempo y que conozca. Creo que esta parte de apoyar a los artistas y de ver esta nueva forma de teatro y que la gente se acerque es importante. Hay que apoyar el talento que existe, ya que han participado tanto artistas nuevos como los que ya tienen trayectoria. Este proyecto da para mucho pero solamente se logra con la participación de la gente”, concluyó.

Para mayor información acerca de MicroTeatros. De Cuarto a Cuarto favor de consultar deciertoazul.wix.com/companiateatral  y DeCuartoaCuarto en Facebook.