El Alquimista: The London Whale, Voldemort y El Cavernícola

Estos tres apodos recaen en la persona de Bruno Michel Iksil (JPMorgan Chase), y ustedes dirán: ¿Quién demonios es este tipo, que da origen a los apelativos del artículo de la semana? Pues es nada más y nada menos que un brillante angelito, que en una tarde le hizo perder al mundo la nada despreciable cantidad de 9 billones de dólares (BDD).

Después de Bernie Madoff y el esquema Ponzi, que perdieron la friolera de 50 BDD, Iksil que lo apodaban así por su poder en Wall Street, y por sus operaciones agresivas y riesgosas, encabeza la lista de los “Trading losses” (con fraude o sin fraude), esta incluye a 45 personajes del medio financiero (por cierto todos hombres con pérdidas sumadas de más de 80 BDD) que han perdido más de 100 MDD.

La lista tiene en su haber a: Howie Hubler de Morgan Stanley con 9 BDD, a Yasuo Hamanaka de Sumitomo con 3.5 BDD, al famosísimo Nick Leeson que tuvo a bien quebrar a uno de los bancos más antiguos del mundo (Barings Bank) y perder 1.76 BDD, o al brasileño Adriano Ferreira que en opciones acabó con 1 BDD, la mayoría de las pérdidas han sido en el mercado de futuros y derivados, mecanismos que a los simples mortales nos cuesta mucho trabajo entender.

La historia de Bruno fue más o menos así: en abril y mayo del 2012 JPMorgan Chase tuvo que reportar la pérdida más grande de su historia, ésta tuvo lugar en la oficina de Londres. La unidad londinense era comandada por Ina Drew, que avisó sobre una serie de operaciones con productos derivados, en que su componente principal eran SWAPS de deuda moratoria (Credit Default Swaps, CDS), que además eran parte de la estrategia puntal de banco. El corredor estrella Bruno Iksil, apodado “La Ballena Londinense” acumuló una cantidad y posición desproporcionadas de CDS en el mercado, lo que ocasionó una pérdida inicial de 2 BDD, que después de investigaciones por diferentes entes se calcula que llegó a los 9 BDD en junio, resaltando que el sistema de manejo de riesgos y los controles internos eran deficientes, dejando solo en Bruno la decisión de inversión, que llevó al desastre. El CEO de JPMorgan, Jamie Dimon dio una explicación técnica de este producto, lo llamó “Derivado de un derivado” (estupidez múltiple) y concluyó que la estrategia fue: “Imperfecta, compleja, pobremente revisada, pobremente ejecutada y pobremente monitoreada” y que sería investigada por la SEC y el FBI.

Al final del día tenemos unas pérdidas estratosféricas, derivadas de la unión perversa, de la estupidez con la ambición desmedida, usando el dinero de terceras personas, un tipo que pierde 9 BDD y camina en libertad teniendo en su cuenta varios millones, habiendo apostado el dinero de muchas personas. ¿Quién pierde? La respuesta es: los jodidos de siempre, sin importar la nacionalidad, que además seguirán creyendo en el sistema, teniendo la esperanza que algún día serán ricos. ¿Quién gana? Los rufianes de siempre que engrosan la lista anterior. En fin, el mundo no aprende, estos casos se repiten recurrentemente y los controles jamás funcionan en tiempo, pareciera que están diseñados para fallar a favor de algún iluminado.