El Alquimista: Star Wars vs. Star Trek

Estaba el miércoles en Mexicali, terminando de dar sesión de consultoría estratégica, platicando con Mario, uno de mis mejores amigos, sobre la agenda del día siguiente.

Le contaba de todas las citas mañaneras en su ciudad (por llamar elegantemente a Mexicali jaja), cuando me dijo: “Cancélalas goey y ven a la plática de Eric Cornell”. Mi alto grado de responsabilidad respondió: “Estas loco, tengo compromisos que cumplir” (gimnasio y desayuno X); replicó: “¿Sabes cuántas oportunidades en tu vida tendrás para estar con un premio Nobel?”, entonces mi neurona de la guarda entró en pánico y le dijo: “Ok te veo en la conferencia a las 9 de la mañana”.

Para mi fortuna fue una experiencia única, tener la oportunidad de escuchar muy de cerca a Eric A. Cornell, físico que junto con Carl E. Wieman, sintetizaron el primer condensado de Bose-Einstein en 1995. Por estos avances, Cornell, Wieman, y Wolfgang Ketterle compartieron el Premio Nobel de Física en 2001. Este fue un logro en la condensación de gases diluidos de átomos alcalinos del Bose-Einstein, con lo cual llevó los gases a un enfriamiento de millonésima de grado por encima del Cero Absoluto. Este nuevo estado de materia, llamado Condensación de Bose-Einstein, permitió a científicos estudiar las propiedades de los átomos en un estado suspendido (wow). Para que no se queden con la duda, el nombre proviene del investigador indio Satyendra Bose y Albert Einstein, quienes predijeron este nuevo estado material al combinar sus ideas.

Con lo anterior bastaría para presumir la valía de Eric, pero eso no fue lo impresionante de este físico, lo que realmente me sorprende, inspira y es materia de presumir, fue la sencillez de Cornell como persona. Compartió momentos de su vida; iniciando por la niñez donde empezó a coquetear con la física, su matrimonio con Celeste (paraguaya), el día que recibió con sus colegas el premio Nobel, en qué se gastó la lana (mujeres, autos y cocaína, chiste con mucho humor, jaja).

Además platicó sobre como una bacteria carnívora hizo que le amputaran con mucho dolor, brazo y hombro izquierdo; claro que no podía faltar el hablar sobre su laboratorio y equipo de investigación actual, para desde ahí generar proyectos que cambien la vida de las personas.

En fin lo “físicamente” importante para Eric no es la fama, la fortuna y la riqueza, sino el aportar cosas para que este mundo sea un mejor lugar para vivir, ¡ah se me olvidaba!, ante la pregunta de si era más Star Wars o Star Trek, dijo: “¡Seguridad!, cierren las puertas, lo que aquí diga, de aquí no sale, jamás he visto Star Wars, así que soy totalmente Star Trek”. Como todo buen físico creo que le atrae más la posibilidad de viajar a las estrellas que pelear con espadas laser, en fin es cuestión de gustos, lo que fue un hecho manifiesto es que compartió el corazón, el sentido del humor, la inteligencia, la bondad, la capacidad de enfrentar situaciones adversas y la importancia de tener amigos y una estupenda familia, elementos fundamentales para tener una vida extraordinaria.