El alquimista: Ma’a Salama (Parte II)

Por Juan José Alonso

jjalonso@cpgconsultores.com

No cabe duda, que ha sido una experiencia extraordinaria la visita a Marruecos. Un lugar donde se funde la cultura árabe, con los bereberes y los conflictos con el mundo saharaui, que dicho sea de paso, son los habitantes autóctonos del Sahara Occidental. La mayoría de los integrantes de este pueblo habitan en la parte del Sahara ocupado por Marruecos, mientras que otros viven exiliados en los campamentos de refugiados en las arenas de Tinduf.

Pero no me voy a meter en conflictos políticos de desplazados, aunque debo reconocer que es un pueblo oprimido y sin territorio, que vaga por varias regiones de África.

Hay cosas que debiéramos copiar de los marroquíes, sobre todo su modelo de desarrollo turístico; este país tiene perfectamente planeada la logística, la infraestructura, la cultura y los lugares que deben ser visitados; aunque es un pueblo de contrastes, por un lado ves gente pobre que te persigue para venderte cualquier souvenir y por otro, ves una infraestructura hotelera sólida y suficiente para el trato al turista; además, se respira en sus calles mucha seguridad sin necesidad de estar llenas de policías o soldados, saben que el visitante es vital para la sobrevivencia del país, por lo tanto es bien tratado, lo cual no te exime de estar constantemente negociando todo y cuando digo esto es realmente todo. Esta serie de negociaciones diarias te va llevando a desarrollar la habilidad, para tu segundo día, ya eres un master en este rubro; generalmente acabas cerrando el trato por la mitad de lo inicial y cuando le echas más ganas por una tercera parte, esto se vive desde el taxi, la comida, las artesanías, etc.

Una de las mejores experiencias de la vida, es un paseo en camello por el desierto del Sahara, cerca de la ciudad de Erfoud, en donde acampas en pleno desierto y un equipo de bereberes te levanta a las cinco de la mañana para treparte a un dromedario montando sobre unas dunas inmensas; para después hacer un alto en la cima de la arena, a esperar el amanecer con los pies descalzos cobijados por la temperatura, producto del sílice que acaricia las plantas de los pies.

Definitivamente, lo tienen magistralmente planeado; uno disfruta intensamente de la situación tan polarizada de este país, que es la entrada a África sin serlo profundamente, es el inicio del mundo musulmán sin llegar a ser radical, aunque el rey es el representante máximo del Islam, también es capital moderna de África en Casablanca y Rabat, sin dejar de ser historia antigua en Fes, pareciera una mezcla de ingredientes muy complejos metidos en una coctelera, dando como resultado a veces un martini seco y otra un martini dulce de colores.

¡En fin! a manera de conclusión, Marruecos sería el contacto más “lite” con una cultura milenaria, llena de contrastes y muy bien operada por una escuela capitalista que se trepa al primer mundo, sin dejar de lado sus orígenes; tratando de mostrarle al mundo todas sus caras, que simplemente resultan… ¡maravillosas!

*Profesor de posgrado de Cetys Universidad e Ipade Business School.