El Alquimista: Los tesoros del bienestar

Por Juan José Alonso Llera

Para Albert Einstein había una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica, esta es la voluntad del ser humano y para no contradecirlo hoy les platicaré sobre algo que me encontré preparando una presentación de liderazgo. Debo confesar que tenía planeado contarles sobre Myanmar (antigua Birmania), ya que estoy a nada de abordar el avión para hacer un recorrido por el sudeste asiático, pero de último minuto me entero de los problemas del internet que seguramente me aislarán del mundo moderno unos días, así que antes de salir les dejaré mi colaboración para no faltar con mi cumplimiento religioso semanal de compartir estas líneas.

Siguiendo con el tema del liderazgo, hay un profesor del IESE con el cual coincido plenamente, que tiene la “loca teoría” (es ironía, jajá) de que para liderar a los demás primero hay que liderarse a uno mismo y en su más reciente libro nos cuenta la historia de Carlos.

 

Carlos vivía en un tren de alta velocidad del que no sabía cómo bajar. En los últimos años, su carrera profesional había dado saltos cuánticos. Trabajaba en una multinacional en la que no paraba de ascender a puestos de mayor responsabilidad. Se había hecho rico; pero el éxito profesional y el dinero tenían un precio muy alto, de hecho había logrado todo esto hipotecando su vida y la de su familia. Vivía para trabajar, en lugar de trabajar para vivir. ¿Les suena familiar?, ¿Te ves reflejado en Carlos?

Un día se despertó en el hospital, lo primero que vio fue la sonrisa de su mujer con la que se había dado un tiempo de separación, que lo miraba con los ojos llorosos. La vida le había dado una oportunidad, y ahora empezaba el trabajo más arduo de cuantos había afrontado: El de reordenar sus prioridades y recuperar a su familia. ¿Por dónde empezamos?

Ahí les voy, primero que nada, uno debe tener la voluntad de cambiar, para lograr un balance en la rueda de tu vida. Centrándola en los 8 tesoros más valiosos que podrás encontrar:

·         Tesoro personal. ¿Qué buscas como persona?, ten claro tus fortalezas y debilidades

·         Tesoro profesional. ¿Qué aporta tu trabajo?, ¿Qué habitas necesitas desarrollar?

·         Tesoro familiar/sentimental. ¿Qué tiempo dedicas a las personas que quieres y que te quieren?

·         Tesoro físico/salud. Del 1 al 10 ¿Cuánto le pones a tu salud?, ¿Cómo duermes por la noche?

·         Tesoro económico. ¿Qué significa el dinero para ti?, ¿Cuánto es suficiente?

·         Tesoro social. ¿Cuántos amigos tienes?, ¿Cada cuando los ves?

·         Tesoro comunitario. ¿Qué haces para mejorar al mundo?

·         Tesoro espiritual. ¿Te sientes cómodo estando solo?

Estas son unas ideas que te pido las reflexiones, nos es necesario que te pase nada malo, ni que amanezcas en el hospital para darte cuente de a donde vas. Ten voluntad y asigna prioridades a tu vida, sino la vida lo hará por ti.

Toma nota: Decide que es lo que quieres, comprométete para lograrlo, dedícate a ello con trabajo, mejora día a día y date el tiempo necesario. No se trata de hacer cosas extraordinarias, se trata de hacer pequeñas cosas muy bien hechas todos los días. Recuerda que las ganas no se contabilizan, los resultados si.

Pd. Espero que las conexiones del mundo moderno me permitan reportarme desde Tailandia, un abrazo fuerte a mis tres lectores queridos.

 

*Profesor de posgrado de CETYS universidad e IPADE Business School, jjalonso@hotmail.com