El alquimista: Las perversiones de la política

Por Juan José Alonso

jjalonso@cpgconsultores.com

Decía Ronald Reagan (quien de Hollywood se movió a la Casa Blanca): “La política es la segunda profesión más antigua de la historia, pero a veces creo que se parece mucho a la primera”. Y “el gobierno no soluciona problemas; los subsidia”.

Tomando como base esas frases de tan ilustre político y comparándolas con la realidad que me ha tocado vivir estos días, sólo me queda decir que Reagan se quedó corto con lo que algunos políticos son capaces de hacer con tal de perpetuarse en el poder. El caso concreto es el del señor Artur Mas, president de la Generalit de Catalunya (dicho sea de paso, corre el rumor que los Catalanes son tan codos, que hasta se comen las letras en las palabras, además de no aceptar su similitud con el castellano), que ha convocado a elecciones anticipadas, bajo el pretexto de que ya es momento de la “Emancipación de Cataluña” (que NO, independencia, porque suena fuerte), la comparó con un hijo que se hizo mayor y llega el momento en el que corta el cordón umbilical de España y emprenda el viaje solo, esto no es nada nuevo para esta comunidad ni para el resto del mundo, el detalle fino radica, que Cataluña, tiene una tasa de desempleo del 26%; la deuda más grande de las comunidades autonómicas de España, rezagos de meses en pago a proveedores, protestas en educación y sanidad pública… etc.

Y este político que quien lo escucha hablar, parece un tipo inteligente y sensato, que prometió que Cataluña sería un estado más de la Unión Europea (que ya le dijeron que no), se ha encargado de infundir el odio en los catalanes hacia España y viceversa, con el único afán de ganar elecciones, y ¿qué creen?: la receta le funciona, porque con tan mala gestión como presidente, goza de todas las simpatías del pueblo Catalán; de hecho, hay una cola de políticos esperando que el señor Mas los asesore, porque hay quienes haciendo buen trabajo pierden todo y hay otros que con escenarios tan desastrosos ganan por mayoría.

En fin, parece un sueño el pensar que el político busca servir al ciudadano y a su comunidad, siempre acaba sirviéndose del ciudadano y del pueblo que lo lleva al poder; creo que es válido resaltar aspectos positivos en las campañas, pero lo que sí escapa a toda sensatez y va en contra del bien común, es polarizar las posturas y atizar el odio entre las personas para lograr sólo el bien particular. Lo increíble es que en pleno siglo XXI, los Catalanes (que se supone que son primer mundo) compren ese discurso, haciéndolo propio y votando por esos “pseudo líderes, manipuladores, rayitos de esperanza, iluminados, legítimos, etc…”

Con toda proporción guardada, así empezó Hitler, aprovechando una mala etapa económica de los alemanes y polarizando las posturas y engendrando el odio racial, acabando en una guerra, separando a Alemania, para que años después volviera a unirse. Espero que sea una tontería pasajera y que después de ganar la elección todo regrese a la normalidad… ¡Visca Catalunya y el Barça!

*Profesor de posgrado de Cetys Universidad e Ipade Business School.