El Alquimista: ¿Estamos preparados y educados?

Yo creo que hay consenso casi generalizado de que México requiere cambiar o evolucionar, los únicos que estarían en contra son los intereses perversos que han vivido a toda madre con este caos, sin necesidad de ser emprendedores, solo haciendo amarres con la política.

Hoy con tantas reformas en el aire, que cada una tiene sus pros y sus contras y que acabarán siendo parches como todos los años, y esto no significa que el Alquimista sea negativo, solo quiero agregar una dosis brutal de realismo a mi opinión.

No sé si Peña Nieto sea bien intencionado o no, lo que si se siente, es que hay ánimos de modificar el rumbo, esperando que sea hacia un mejor país. Estos días han estado plagados de manifestaciones en contra de todo, reforma educativa, energética y fiscal. ¡Primero muerto!, antes de estar de acuerdo con algo que proponga López Obrador (a la muerte de Chávez el Peje ocupó su lugar en mi corazón), pero hoy debo reconocerle algo a la izquierda (que no lo es tanto, pero se ha unido para la contención de los cambios acelerados), que de ahí parte mi cuestionamiento y prefiero coincidir con Cuauhtémoc Cárdenas (para ser congruente con mi pensar): ¿Están listas las instituciones encargadas de la apertura energética, para garantizar la transparencia?, Y yo agregaría: ¿Está México preparado para cambiar? ¿Tenemos el nivel de educación y preparación para ir a una consulta ciudadana, donde se decida el destino del petróleo?

Vivimos en un país donde el hogar azteca destina 14% de su ingreso a pagos de soborno y corrupción, esto quiere decir que con un ingreso promedio al año de 120 mil pesos, el mexicano usa casi 17 mil pesos para agilizar trámites, esto escálalo al congreso, gobiernos y demás clanes burocráticos y resultan 32 mil millones de pesos al año (según Transparencia Mexicana). ¿Cuál ha sido el resultado en la apertura financiera, carretera y en telecomunicaciones?, pues que unos cuates le dieron a otros cuates los bancos, telefónicas y un sin fin de concesiones con cero transparencia, que hoy nos tienen atrapados bajo condiciones monopólicas y oligopólicas, que no generan competencia, por lo tanto tenemos muy malos servicios, poco competitivos y caros que nos alejan del resto del mundo, pagándole rentas a las 200 familias posrevolucionarias.

¡Caray!, me escucho y parece que me convertí en líder sindical o reencarnación del Tabasqueño, no se asusten, traté de generar un momento de reflexión, equilibrando la balanza hacia la poca memoria histórica que tenemos los mexicanos, lo cual nos ha hecho permitir tantos abusos.

A manera de conclusión, primero hay que preparar y limpiar a las instituciones generando mecanismos de transparencia, después que venga la apertura y de manera urgente hay que crear un sistema educativo que sea: Incluyente, eficiente y de calidad, y eso no se logra con haber metido a la maestra a la cárcel, se logrará por un lado exigiendo, pero por otro haciendo y aportando todos los días a ese nuevo y mejor México que todos queremos ser.