El Alquimista: Ergomaníaco

La semana pasada departiendo con mi querido Dionisio del Valle, que es una mezcla de compañero, vecino, amigo y cómplice de este infonavit editorial (el espacio justo para expresar las ideas), estábamos lidiando con un “6º sentido” , en un original lugar llamado “La Mulata Olé” y al calor de las copas empezó un rosario de elogios mutuos (teníamos que ser chilangos): que si me encantó tal o cual artículo, que si sabes de vinos, que si el editor no me comprende, en fin, dos egos que no cabían en el desolado restaurante, de repente la neurona de la guarda, hizo su presencia y empezó a tornarse la plática en un coloquio sobre problemas más mundanos, entonces surgió la idea, de porqué no hablar del “workaholic”, así que, querido conurbano lo prometido es deuda, va.

Coloquialmente, un workaholic es una persona adicta al trabajo, que se le podría llamar correctamente: ergómano o ergomaníaco.

No hay una definición médica para tal condición, pero está emparentada con el síndrome del quemado o burnout y el karoshi (de los que ya hemos platicado en artículos anteriores), sin embargo algunas formas de estrés y desórdenes de personalidad obsesivos-compulsivos pueden estar relacionados con el trabajo. Aunque el término workaholic generalmente tiene una connotación negativa, se usa a veces para personas que expresan fuerte motivación hacia una carrera u oficio, el nombre como tal, deriva del término alcohólico. El primer registro de su utilización data de 1968 en una imprenta, luego popularizado en 1971 por Wayne Oates, en su libro “Confesiones de un workaholic”, hoy, hasta serie de televisión existe.

Pero el término no obtuvo mucha difusión, sino hasta la década de 1990, donde se expandió gracias a su relación con las teorías de autoayuda, movimiento centrado en las adicciones, formando analogías entre las conductas socialmente dañinas, como la adicción al trabajo, al alcohol y la drogadicción. Aunque el término workaholic no es una acepción admitida dentro de la terminología psicológica, se ha extendido para referirse a aquellas personas quienes pierden su tiempo en el trabajo, o en problemas relacionados al mismo, quienes llevan una vida muy ajetreada y que va en detrimento de su salud y funciones fisiológicas, vidas sociales, familiares y personales o sencillamente contra su tiempo libre.

Para las personas que son adictas al trabajo, este constituye el centro de la vida del individuo, el propio empleo resta importancia a todo lo demás, incluida la familia, el ocio y la vida social, considerandolo su refugio. El hecho de llevarse trabajo a casa para acabarlo por la noche o los fines de semana es algo que resulta habitual en la persona que lo padece.

Querido lector, tu vida debe estar balanceada, hay vida más allá de la empresa o la chamba, revisa en tu interior y si se manifiestan los siguientes síntomas: Cuadros de ansiedad e irritabilidad, depresión, necesidad creciente de trabajar más, dedicarle más tiempo al trabajo, preocupación constante por el rendimiento laboral, agobio, estrés, insomnio, hipertensión, aumento de enfermedades vasculares, alejamiento de la familia y los amigos. Entonces tienes un problema, “ahí te la dejo” (como dicen en AA).