El Alquimista: Enemigos de la felicidad, Parte 1

En los últimos años la mayoría de la escuelas de negocios, con cierto prestigio en el mundo, han incluido en sus planes de estudios, materias que tienen que ver con la felicidad, de hecho Daniel Gilbert profesor en HBS (Harvard Business School) imparte una materia sobre este tema, que es una de las más demandadas, además sostiene que los empleados son más felices cuando tratan de alcanzar metas que son difíciles pero no imposibles.

Parece fácil averiguar qué es lo que nos hace felices, sin embargo hasta hace poco los investigadores tenían que confiar en los informes de las personas sobre el promedio de sus estados emocionales durante largos periodos y en simples índices predictivos de la felicidad, como son las variables demográficas. Como resultado, sabemos que las personas casadas o adineradas son, en promedio más felices que los solteros o los que tienen una situación menos acomodada. Pero, ¿por qué estar casado o tener más dinero hace felices a las personas?

Enfocarse en los estados emocionales promedio también allanan las fluctuaciones a corto plazo de la felicidad y por consiguiente disminuye nuestra capacidad para entenderlas. Por ejemplo: ¿De qué manera afectan en la felicidad de una persona los detalles de todos los momentos de su día?

Ahora se puede responder esta pregunta  gracias a los teléfonos inteligentes con el proyecto llamado: Track Your Happiness, que lleva un registro puntual de la felicidad, está compuesto por 15,000 personas de 83 países que informan sobre sus emociones en tiempo real.

Unos de los descubrimientos más grandes, es que la mente de las personas está distraída la mitad del tiempo y esto parece disminuir su estado de ánimo. Distraerse y pensar en temas desagradables o incluso neutrales está asociado con la disminución brusca de la felicidad; alejarse hacia temas positivos no tiene efecto negativo o positivo.

La cantidad de distracción mental varía bastante según la actividad, desde aproximadamente un 60% del tiempo cuando se están desplazando, hasta un 30% cuando están hablando con alguien más o jugando un juego y llega incluso hasta un 10% cuando se tienen relaciones sexuales . Pero no importa que es lo que estén haciendo las personas, son mucho menos felices cuando sus mentes se distraen que cuando están concentradas.

Las distracciones mentales en el trabajo reducen tanto la felicidad como la productividad.

Todo lo anterior sugiere que para optimizar nuestro bienestar emocional deberíamos prestarle por lo menos la misma atención a nuestra mente que la atención que le ponemos a lo que hace nuestro cuerpo. Sin embargo, para la mayoría de nosotros el enfoque de nuestros pensamientos no es una parte de nuestra planificación diaria. Cuando despertamos un sábado en la mañana y nos preguntamos “¿qué voy a hacer hoy?”, la respuesta, por lo general, tiene relación con el lugar al cual llevaremos nuestro cuerpo. Pero deberíamos preguntarnos también “¿qué voy a hacer con mi mente hoy?”.

Se me acabó el espacio, por lo pronto les deseo un extraordinario 2014 y nos vemos la siguiente semana en la segunda parte de este feliz o infeliz artículo.