El Alquimista: Don José y la regulación

Por Juan José Alonso Llera

Tijuana.- Aparentemente no tiene ningún sentido la encuesta de UBER, porque si a alguien le preguntas: ¿Quieres mejor servicio, más práctico, más barato y con carros casi nuevos?, pues el tijuanense sensato respondería Sí a las 4, pero actuando sin frivolidad y con buena intención creo que el ejercicio llevado a cabo por el Ayuntamiento de Tijuana fue una muestra de civismo y poder ciudadano (aunque todo mundo diga que es una simulación, que es tirar el dinero a la basura, etc.).

 

Yo prefiero un acto democrático incipiente, que la decisión autoritaria del fantasmagórico alcalde de Mexicali (más ocupado en violar la nómina, pelear con los homosexuales y dar concesiones a taxis brasileños).

Tampoco se trata de arrodillarse ante la presión sindical a cambio de votos, como paso con los taxistas madrileños.

Regresando al foro, que tuvo a bien invitarme mi amigo Xavier Peniche, convocaron a todas las partes “afectadas”, para oír los diferentes ángulos del transporte público. Había urbanistas, UBERologos, economistas, arquitectos, ciudadanos, gobierno (Hernández Silerio=viejo PRI) y faltaban los taxistas, que decidieron no acudir por temor a represalias.

De repente ante el llamado del moderador, un valeroso personaje dentro del público levantó la mano y a la voz de “yo paso a representar a mi gremio”, sube al estrado el noble personaje.

Empezaron con el urbanista, que planteó soluciones primermundistas y de moda a un problema que parece no entender bien. ¡Claro que me encantaría el uso diario de las bicicletas en Tijuana!, ¿Pero y los cerros apa?.

Después Mr. Fashion UBER, dió datos de cómo están ayudando a hacer una mejor sociedad, solo por mencionar algunos: 40% de los choferes eran desempleados, 70% es la primera vez en su vida que pagan impuestos y el 80% de los viajeros nocturnos van pasaditos de copas.

Siguió el de la fundación, sin pena ni gloria. No podía faltar el discurso hueco, populista, anacrónico y sin sentido del director de vialidad y transporte, que solo vocifero que UBER  era irregular y que su trabajo es muy complicado.

Para cerrar se levantó Don José Serna, el taxista que empezó con: “Solo les quiero contar un día en mi vida, para que no generalicen. No todos somos violadores, borrachos y drogadictos, yo trabajo 15 horas diarias, duermo poco, limpio mi carro tengo 7 hijos y gano 400 pesos diarios, paso 200 a mi mujer en la mañana pal desayuno y 200 en la tarde para comer y cenar, si no trabajo un día, no comemos, además pago 350 pesos diarios al dueño del carro, llevo 15 años en este trabajo y cuando quise tener mis propias placas, me pedían 5000 dólares de mordida (se puso rojo Hernández S.) y acabo de perder 8 horas y pagar mi tarjetón que no he recibido Sr. Director, ah y no uso traje, porque no me alcanza pa comprarlo”.

Al final del día la historia de Don José reflejó de manera sencilla la manera tan complicada y cara que es moverse en mi ciudad.

En resumen: Sindicatos charros que se mantienen a cambio de votos, políticos rebasados, unidades en mal estado, rutas sin planeación, altos costos de regulación. No cabe duda sobre las bondades de UBER, pero es importante poner reglas del juego claras y justas, que al aparato de transporte no le convienen, ya que solo sirven para mejorar el servicio y crear una sociedad menos violenta y mejor comunicada.

Así las cosas.

 

*Profesor de posgrado de CETYS universidad e IPADE Business School, jjalonso@hotmail.com

 

 

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