El Alquimista: Don Bob o ¿Mr. Bobo?

Después de una difícil semana en la que tuve que atender a muchos asuntos distintos, lo que implicó cambiar de cachucha constantemente, pasaban por mi mente un sinnúmero de ideas sobre que escribir para mi artículo semanal del “Alquimista” y en un momento feisbukero, el único amigo del clan Manrique que me queda (el Cachu, mejor conocido como Marco Aurelio), me dijo: “Wey, ¿por qué no escribes de don Bob?”, así que en atención a este compromiso cibernético (y a que Marco es compa en primera fila de Astiazarán) voy a expresar mi “no humilde opinión” sobre el caso del vivaracho y fogoso ex alcalde sandieguino.

A unos días de su cumpleaños 71 (4 de septiembre), Robert Earl «Bob» Filner tuvo que negociar la estrepitosa salida del condado de San Diego, a cambio de parar la vorágine de alegatos en su contra, por ejercer exceso de cariño a sus colegas femeninas, que en el mundo políticamente correcto se llama: Acoso sexual. Esto sumado al consenso de mis amigas que lo definen como “viejito rabo verde”, en fin, le han salido 19 quejosas, más lo que se acumule estas semanas, al exjefe de mi amigo Mario López (que dicho sea de paso, él seguirá en el puesto de Director de asuntos binacionales, a menos de que a Bob le aparezcan morritas tijuanenses, jajaja).

Don Robertito (pa sus compas) lleva dos matrimonios, es padre de dos hijos (reconocidos), abuelo de dos nietos y además tenía su noviecita santa, con la cual se fue en junio a Paris a costillas del presupuesto (está siendo investigado por este hecho también), hasta el 8 de julio donde lo tronaron por abusador verbal y por mandar mensajitos de tipo sexual (sexting) a sus amiguitas. Para no parecer que esta es una columna de Paty Chapoy, es justo hablar de su carrera política, que no se sabe si acabó este viernes, ya que un político se muere, hasta que se muere.

Como político: Es miembro del partido Demócrata, fue representante de los distritos 50 y 51 en California de 1993 a 2012, culminando con casi 9 meses de presidente municipal de nuestra ciudad vecina.

Hablando en serio, el acoso sexual es genéricamente la manifestación de una serie de conductas compulsivas de solicitud de favores sexuales con distintas formas de proceder dirigidas a un(a) receptor(a) contra su consentimiento. En muchos países es una figura delictiva punitiva que se pena según su gravedad y que puede incluir hasta la privación de libertad. En este caso, me parece una medida ejemplar contra la conducta de Don Bob y a la doble moral americana, espero que realmente sea el remedio a una situación de fondo y no solo mucho ruido y poca nueces. Y ahora me pregunto: ¿Qué pasaría si aquí en Tijuana aplicaran la misma determinación? ¿O será que de este lado esos hechos no pasan?

Mr. Bob, es una pena que abuse del poder para seducir, ahora que lo corrieron dedíquese a ser Donjuán de tiempo completo, a ver cómo le va y de paso le recomiendo tener mejor gusto.