El Alquimista: Cristina

 

Para la gran mayoría de los que hemos sido padres, el momento en que te dicen que vas a ser papá, representa un cúmulo de emociones indescriptibles y más aún, el día que nace esa siguiente generación lo celebras y le das gracias infinitas a Dios.

¿Pero qué pasa cuando te dicen, Sr. y Sra. García, su hijo viene mal? Habrá quien trate de evadirlo, habrá quien diga “no es mi problema” y lo abandone, y la gran mayoría pensará y tratará de hacer algo, pero en muchas ocasiones sin saber por dónde ir.

En el caso de la Familia García, cuyo patriarca es José Pedro, se plantearon una serie de cuestiones hace 30 años cuando nació Cristina, una bebe hermosa, la última de 7 hijos y que venía con síndrome de Down, la primera acción fue agradecer a Dios y después decir: ¿Ahora que hacemos para que nuestra hija y hermana sea feliz, independiente, productiva y capaz de sortear el largo camino que le depara en la vida?

Así que se unió la familia con más voluntad que capacidad, creando lo que hoy se conoce como la Fundación Espurna (chispa en el idioma valenciano), para ayudarle a Cristina a integrarse de manera útil a la sociedad. José Pedro que es profesor por vocación, aterrizó la idea de que lo que más dignifica y da alegría al ser humano, es el trabajo productivo así que dijo: “Si esta máxima funciona para la gente común, también funcionará para la gente especial” y hoy 30 años después de ese simple pensamiento hay una empresa funcionando, siendo altamente competitiva e impulsando un extraordinario proyecto social, teniendo como subproducto la antiquísima técnica del trencadís (viene de romper en valenciano y es el arte de decorar paredes, pisos y demás construcciones con cerámica rota, esta técnica se manifiesta casi en la totalidad de la obra de Gaudí) y como producto final, la integración a la vida cotidiana de personas con capacidades diferentes.

Espurna que se ubica en Gandía, una ciudad a 40 minutos de Valencia, emplea a 150 personas, comandadas por Charo (la hermana mayor), es un ejemplo mundial de integración social y de empresa altamente rentable que vive la acción real del trabajo como dignificación humana, centrada en tres postulados: El trabajo debe ser real, bien remunerado y reconocido y dar un sentido trascendental a nuestra existencia.

Hoy regreso a México revitalizado, habiendo convivido con tres empresas que entienden que ser rentable, desarrollar a la gente, y convivir con el medio ambiente no son polos opuestos, me refiero a La Fageda en Cataluña, Triodos Bank en Holanda (de estas dos ya escribí con anterioridad) y Espurna en Valencia.

A manera de conclusión, todas las empresas se crean para mejorar la vida de las personas, por lo cual tienen la obligación de ser rentables, cuidando de manera impecable el medio ambiente, para que las siguientes generaciones y el mundo tengan la oportunidad de seguir existiendo.