El alquimista: Chávez, ¡mi villano favorito!

Por Juan José Alonso

jjalonso@cpgconsultores.com

Se acaba el año y no podía dejar de lado mi afición de hablar mal de Chávez (mal, entiéndase: objetivo), por más que intenté no pensar en Huguito, mi mano se acercaba todos los días a la Mac, una vez tras otra, hasta que me convenció de que era inevitable escribir sobre el comandante populachero, parlanchín, tenebroso, corrupto, Fidelista, gringófobo, ególatra, tramposo, extorsionador, acumulador de doctorados Honoris Causa, incluido el de ciudadano ejemplar por una Universidad “patito” de Nicaragua y un largo etcétera, además de las linduras que usted guste agregar

Pareciera que en estas líneas he dicho todo lo decible del buen “Mico-mandante”, pero no, lo anterior era sólo la introducción para poner en contexto al personaje (de comedia seguramente).

Sus seguidores lo apoyan en la locura de gobernar Venezuela hasta el 2031, espero que Dios no le dé salud para tanto, de hecho todos los rumores indican que pronto partirá a mejor vida (jamás me daría gusto la muerte de nadie, peje incluido). De hecho hay quien dice que la estrategia del opositor Henrique Capriles de no inconformarse con la elección, parte de la base de que a Chávez le queda muy poco tiempo de vida, así que para qué poner a pelear a un pueblo. Lo que es un hecho consumado es que era una elección muy cerrada en las encuestas y al final del día Hugo ganó con 11 puntos de diferencia, marcando la línea del poder gubernamental.

Me pregunto, ¿cómo en un país con decrecimientos en el PIB, con inflaciones arriba del 20%, con un control cambiario, sin libertad de expresión, con estatizaciones caprichosas, un gobernante gana holgadamente la elección? La respuesta breve y clara, es que estamos hablando de un dictador (nada que ver con lo que pasa en México), que tiene dinero (del petróleo), control militar (sus amigotes) y un montón de guardias cubanos que lo cuidan y que le cuestan una fortuna en apoyos a los Castro.

Además de todo lo anterior Chávez se ha rodeado de un equipo de hampones que se han enriquecido de manera escandalosa y por supuesto ilícita.

Después de haber soltado todo mi veneno, te preguntarás a dónde quiero llegar, o si simplemente este articulo se vuelve catártico por el sinnúmero de complejos que vengo arrastrando, o es mi deporte favorito, criticar al pobre hombre.

Yo creo que es una mezcla de mil cosas, pero aterrizando el tema, viendo la política de todo el mundo, nos hace falta que la sociedad tenga mecanismos de defensa para estos escenarios; el problema radica en “que no están y no se les espera”, hoy en el mundo, México incluido, requerimos que la política sea realmente social, que no se confunda con populismo, que deje de ser partidista, o sea que trabajen sólo para sus partidos y además que deje de ser digital (termino elegante usado para el dedazo). ¿Y de qué depende que esto cambie? Simplemente del desarrollo de un músculo social fuerte y bien entrenado.

Mi querido Hugo, te mando un abrazo y que dures muchos años, para que pagues por todo el daño que gente como tú le hace no solo a la democracia, si no al mundo en general.

*Profesor de posgrado de Cetys Universidad e Ipade Business School.