El abstencionismo, un fenómeno internacional

Por Diego Partida

En los países democráticos se libran dos batallas de forma simultánea: una es la disputa entre los partidos políticos que buscan puestos de representación popular mediante el sufragio emitido por los ciudadanos; la otra, es precisamente la que libran las instituciones electorales para abatir el abstencionismo, y este pasado 2 de junio no fue la excepción.

El reto a nivel internacional siempre ha sido de gran magnitud. A diferencia de lo que muchos podrán pensar, México no es el único país en el que esto ocurre, ya que incluso en países con sistemas democráticos más avanzados, el abstencionismo juega también un papel importante en sus procesos electorales.
De acuerdo con cifras arrojadas por el Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA), México ocupa el lugar 172 de 196 países evaluados en abstencionismo; por debajo, países como Tailandia, El Salvador y Estados Unidos. Por demás increíble, solo un 42 por ciento votó en las pasadas elecciones parlamentarias en este último país.

IDEA ha dejado claro, que desde hace nueve años la tendencia del abstencionismo ha ido al alta. En este mismo listado más del 60 por ciento de los países evaluados cuentan con una participación menor al 65 por ciento y de ellos, en casi el 80 por ciento de los casos participan menos del 50 por ciento de los adultos en edad para votar. Por otro lado, México encabeza la lista de votantes registrados, es decir, ciudadanos habilitados legalmente para ejercer el sufragio dentro del padrón electoral.

Las campañas de promoción al voto convencen al ciudadano de que ir a votar es un derecho y una obligación casi patriótica, y esto mismo ha hecho que el abstencionismo se convierta en un tabú para el mexicano, en la más reciente encuesta realizada por la empresa Demotáctica Global Research, más del 63 por ciento de los encuestados de Baja California manifestaron que era muy probable que fueran a votar, ya en la realidad este número disminuyó a menos del 30 por ciento.

Esto hace creer que a ese 50 por ciento de encuestados que fueron cuestionados y no fueron honestos en su respuesta, de alguna manera les apena admitir su falta de interés, o pudieran sentirse juzgados si la respuesta fuera negativa.

Dado que el voto es libre y secreto, y los listados son estrictamente confidenciales, no existe una manera explícita de comprobar quién efectivamente ejerció su derecho. Lo único certero es que Baja California en los últimos 20 años se ha caracterizado por ocupar los últimos lugares en participación.

México justo sale de un régimen bipartidista de facto, y la real alternancia política es un fenómeno relativamente nuevo para el país, eso irremediablemente ha tenido un efecto negativo en las urnas, y si bien la responsabilidad de la promoción del ejercicio democrático a nivel internacional recae en la institución electoral designada, los partidos y los ciudadanos deben, por su bien, trabajar en conjunto para revertir la tendencia e incentivar el voto, y que así, la democracia sea verdaderamente un fiesta civil.