El 50 aniversario de la diócesis

Por Moisés Márquez

El futuro de la iglesia católica en Tijuana es desafiante, se necesita impulsar mucho la postal vocacional para que haya más sacerdotes, y buscar una mayor presencia en la sociedad, expresó monseñor Salvador Cisneros Gudiño, en el marco de la celebración de los 50 años de la fundación de la Diócesis de Tijuana.

Recordó que cuando llegó a evangelizar la región en los años 40 monseñor Felipe Torres Hurtado, intuyó las necesidades sociales de una ciudad como vesta y por ello trajo escuelas, sanatorios, orfanatorios, hospitales y asilos de ancianos, por lo que ahora se necesita retomar y reimpulsar esa visión.

¿Cómo inicia su historia?

Antes de ser Diócesis, había un vicariato apostólico de la Baja California, el Papa Pío XII encargó este vicariato a los Misioneros del espíritu santo, con Felipe Torres Hurtado, que llegó en 1940 desde La Paz, y de hecho en Roma pensaban que La Paz era la capital de la península Baja California, y por ello se entra por La Paz, pero luego se dan cuenta que el movimiento estaba en el Norte, entonces Torres Hurtado sube a Ensenada y llega a Tijuana.

En aquel entonces Tijuana estaba muy vacío de sacerdotes, había pegado muy duro desde la expulsión de los jesuitas, que habían llegado desde 1796, pero 60 años después los expulsaron, luego llegaron los franciscanos pero se fueron a la parte alta de California, y después llegaron los dominicos que mantuvieron como pudieron las misiones y finalmente se secularizaron, llegaron las Leyes de Reforma y la Constitución de 1917, que restringían la presencia de las iglesias, de tal manera que los sacerdotes se fueron desapareciendo.

Cuando llega Torres Hurtado en los años 40, había 4 sacerdotes para toda la península. Aquí en Tijuana había sólo un sacerdote que en un día, los domingos, celebraba misa en Ensenada, Tijuana y Mexicali.

La gente de Tijuana era muy devota y cuando se cerraron las iglesias se iban a San Ysidro, California… En diciembre del año 40 se funda el «Seminario misional de Nuestra Señora de la Paz», en Ensenada, que era donde estaba Felipe Torres, y en Tijuana hubo mucho interés, hubo donaciones de terrenos para la iglesia, se construyeron escuelas, hospitales y orfanatorios, el seminario, y conventos… En la calle Segunda se fue construyendo poco a poco la Catedral, que fue prácticamente la primera iglesia de Tijuana.

Felipe Torres dura 9 años aquí, y llega Alfredo Galindo Mendoza, llegó como Obispo, pero aún no se creaba la Diócesis, y dura unos 14 años como vicario apostólico, fue el 24 de enero de 1964 cuando el Papa Pablo VI, designa Diócesis de Tijuana , con Alfredo Galindo Mendoza como Obispo titular, que dura seis años.

Luego llega Juan Jesús Posadas Ocampo en 1970 hasta 1982, y después el Papa Juan Pablo II designa Obispo de Tijuana a Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, en julio de 1983 hasta 1995, y a partir de 1996 llega el Obispo Rafael Romo Muñoz, quien es nombrado Arzobispo en el año 2007.

¿Cuánto tiempo tiene usted en Tijuana?

Desde 1970, son ya 44 años. Soy nativo del Distrito Federal, pero estudié en Morelia, Michoacán. Cuando terminé el Seminario enviaron como Obispo a Tijuana a Juan Jesús Posadas Ocampo (asesinado en Guadalajara el 24 de mayo de 1993), quien era de Morelia y me invitó a que me viniera con él, Posadas llegó en junio de 1970 y yo llegué en agosto. Llegué como diácono… actualmente tengo cinco años como párroco de la parroquia Santa Teresa de Ávila, en la colonia Gabilondo.

¿Esta Diócesis es relativamente joven en comparación a otras del País?

La Baja California es una iglesia joven, fue de las últimas que se fundaron, duró mucho tiempo como misión solamente, y Tijuana fue la primera diócesis de la Baja California en 1964, dos años después fue la diócesis de Mexicali, y 25 años después se creó diócesis de La Paz, Baja California Sur, y hace seis años Ensenada.

¿Qué ha sido en estos 50 años de la Diócesis lo más difícil para la labor de la Iglesia?

Pienso que atender a tantísimas personas, la migración, el crecimiento enorme de una ciudad como Tijuana ha sido el reto… El número de sacerdotes y de iglesias ha sido siempre insuficiente para atender a las personas, eso provoca muchos problemas de diferentes índole, desde vacíos espirituales, conflictos de valores, crisis familiares y grupos religiosos que van como llenando esos huecos que la iglesia católica va dejando por su falta de número, eso ha sido un desafío importante… otro punto importante ha sido la violencia, el narcotráfico que llegó a Tijuana y que impactó muy fuerte, impactó también a la iglesia católica, ha habido algunos fallecimientos de sacerdotes, secuestrados últimamente, además Tijuana nace en un contexto de renovación muy intenso de la iglesia católica, en el Concilio Vaticano Segundo, Tijuana es la expresión de ese cambio histórico del Concilio, la tradición, las costumbres, los estilos, incluso las formas teológicas y jurídicas de la iglesia cambiaron muchos después del Concilio, entonces haz de cuenta que fueron dos revoluciones juntas, primero ser Diócesis y segundo ser post conciliar.

Como Diócesis cambió el régimen misionero, a régimen diocesano, de manera que los sacerdotes misioneros ya no toman el primer lugar.

Y los sacerdotes que se van integrando ya viene con la mentalidad del Concilio, hay un choque generacional muy importante, porque llegan con ideas nuevas, con pensamientos diferentes, y los sacerdotes antiguos pues no estaban en ese tono y se da una especie de confrontación, lo que provocó un retraso en el proceso de la pastoral.

Entonces la Diócesis tuvo dos momentos importantes, su nacimiento y la renovación espiritual de la iglesia, en aquel entonces muchos sacerdotes dejan el ministerio, porque antes del Concilio te metías de Padre y no podías dejar nunca jamás el ministerio, pero después del Concilio el Papa Pablo VI autorizó que los padres que no quisieran seguir lo pudieran hacer y eso también impactó, porque algunos sacerdotes de Tijuana se retiraron con esa autorización.

¿Cómo andan las vocaciones en Tijuana?

No ha sido fácil, ha habido un pequeño descenso en los jóvenes que desean ser sacerdotes, el desafío es enorme, cuando yo llegué a Tijuana (en 1970), había 30 alumnos en el Seminario Mayor, y actualmente hay 44, no ha sido muy grande el aumento, hubo tiempo en que hubo 100 muchachos… el cupo es de 100 alumnos… necesitamos muchos más, estamos como a la mitad del ritmo que necesitamos.

¿A cree qué se debe la falta de vocaciones?

Son muchos factores, entra todo, desde los problemas sociales, económicos, moral, las crisis de la iglesia, malos ejemplos tal vez de algún sacerdote… las familias que llegan a Tijuana vienen con una mentalidad muy práctica, muy diferente a la mentalidad de sus lugares de origen, aquí buscan colocarse en un trabajo, profesión, actividad, tener ingresos, mejorar su condición económico… mientras que en otras partes del País los asuntos religiosos se viven con más naturalidad, en otro lugares ser sacerdote es una profesión sobresaliente y aquí es una de tantas, y la dinámica social va en otra perspectiva, el tema religioso está en segundo lugar.

¿Cómo les ha ido en el tema del ecumenismo?

El ecumenismo arranca en el Concilio Vaticano Segundo, aquí en Tijuana hay de todo, hay comunidades religiosas muy respetuosas, que nos integramos, que podemos compartir experiencias, por ejemplo de atención a necesitados, en eventos culturales, sociales, y hay comunidades como alérgicas, que no quieren saber nada de la iglesia católica, que la ven como enemiga, como un obstáculo, la ven como una meta a vencer, y eso dificulta, hay personas que reaccionan contra la iglesia católica para poder afianzarse en su comunidad religiosa… en general hay poca relación con otras iglesias (separadas), pienso que pudiéramos establecer una mejor relación sobre todo para la atención de las causas sociales, como la pobreza, migración, la marginalidad.

¿Cómo visualiza el futuro de la Diócesis de Tijuana para los próximos años?

Es desafiante, necesitamos impulsar mucho la pastoral vocacional, darle mucho impulso al entusiasmo para los jóvenes para que participen, y en la comunidad en general, desafío también en la cuestión de valores, atender más las necesidades sociales, son desafíos enormes porque Tijuana es de las ciudades más dinámicas del País, y el dinamismo trae problemas y situaciones conflictivas de muchos tiempos, tenemos un campo bastante abierto… cuando llegó Felipe Torres Hurtado, él intuyó las necesidades sociales de una ciudad como ésta y por ello trajo escuelas, sanatorios, orfanatorios, hospitales y asilos de ancianos, ahora necesitamos retomarlo y reimpulsar esa visión… la presencia de la iglesia católica en la sociedad tiene que ser mucho más importante, ese es el desafío.

 

Cambios previstos en la Iglesia Católica

Monseñor Salvador Cisneros comentó que los siguientes son cambios que pudiera impulsar el Papa Francisco en este año 2014:

1.- Los laicos podrán ocupar puestos de responsabilidad en la Iglesia.

2.- El Colegio Cardenalicio se transformará en un Senado de hombres sabios y de reconocida espiritualidad para gobernar a la iglesia.

3.- Las mujeres entrarán a formar parte de la Curia del Vaticano.

4.- Se reactivará el sueño de la unidad de los cristianos con un viaje histórico; visita del Papa a Moscú y abrazo con Kiril, el Patriarca de Rusia.

5.- Se impondrá una transparencia económica total. El Banco Vaticano (IOR) podría convertirse en un banco de servicio social.

6.- Cambio en la política de los nombramientos episcopales.

7.- Se buscará aprobar el acceso a los sacramentos para los divorciados vueltos a casar.