Educación y empleos (¿que se vaya Elba Esther?)

Por José Cervantes Govea

jocegovea@yahoo.com

Las ofertas básicas de los candidatos en las contiendas electorales de los Estados Unidos de Norteamérica son más y mejor educación, y más empleos y mejores salarios, debido a que la educación y el trabajo son claves para el desarrollo político, económico y social de la población.

En México las campañas políticas se sustentan en promesas que son consecuencia de la baja calidad de la educación, la falta de trabajo e insuficiencia de los salarios.

Antes prometían agua potable, vialidades, parques, un lote o una parcela de tierra, etcétera.

Ahora las promesas electorales son luchar y abatir la corrupción, abatir la impunidad, fortalecer la seguridad pública y mejorar la administración de justicia. Ignoran que la creación de más empleos suficientemente remunerados y la formación de profesores con vocación para elevar la calidad de la educación abatirían lo que ahora se promete combatir.

El gobierno mexicano es una fuente de empleo con 4.5 millones de burócratas, de los cuales aproximadamente 1.5 millones son profesores.

Es del dominio público que los representantes sindicales están más ocupados en asuntos políticos que en vigilar que el tiempo de los profesores se use responsable, eficiente y eficazmente a las labores docentes.

Los vastos recursos que el gobierno destina a la educación no rinden lo debido porque las autoridades educativas han cedido la administración de la Educación a los sindicatos, a tal grado que se han creado ocios y vicios en los profesores y empleados administrativos

La estructura sindical suple las funciones que deben ejercer los servidores públicos de la educación, de tal manera se han comisionado a cientos, quizás a miles, de profesores, hasta para “vigilar” y “exigir” al gobierno que respete los derechos de sus afiliados.

Los salarios, aguinaldos, primas y periodos vacacionales, jornadas laborales, y otros “incentivos” y compensaciones que percibe este grupo de burócratas, sin mediar ningún tipo de evaluación, superan en mucho a las de los trabajadores mexicanos.

En los informes anuales de gobierno del Presidente de la República y de gobernadores poco o nada se informa de la educación. ¿Cuál es el ingreso real de los profesores? ¿Cuántos maestros comisionados existen?. ¿Cuántas horas efectivas de trabajo tienen? ¿Cuántas inasistencias y descuentos a profesores que no asisten a trabajar? Y los Diputados: ¿Cuándo han tenido acceso o se han interesado por la información nominal y plantilla de profesores y empleados de apoyo administrativo del magisterio? La educación nos prepara y califica para el trabajo, para aspirar a empleos mejor remunerados y ocupar cargos de mayor responsabilidad en las diversas actividades económicas.

Necesitamos escuelas, dignas y equipadas, pero ante todo la educación requiere y demanda profesores con vocación preparados para enseñar y mayor entrega a sus quehaceres para elevar la calidad educativa.

El gobierno debe asumir plenamente sus atribuciones constitucionales para fiscalizar y reorientar los recursos destinados a la Educación.

Debe retomar el control de las escuelas y la administración de los recursos del sector educativo al margen de intereses ajenos al proceso enseñanzaaprendizaje y, desde luego, de la política.

El gobierno debe crear las condiciones para generar más empleos y acordar con los sindicatos patronales salarios suficientes para satisfacer las necesidades mínimas familiares de orden material e intelectual.

Ante los exiguos resultados de la Evaluación Nacional de Logros Académicos en Centros Escolares (Enlace), aplicada a las escuelas públicas de nivel básico en las materias de Español, Matemáticas y Ciencias Naturales el cambio de programas, metodologías, profesores y que la profesora Elba Esther se jubile se torna urgente e importante por y para el bien de la educación… ¿Ustedes amables conciudadan@s qué opinan?

*José Cervantes Govea radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la UABC y Abogado egresado de Univer Tijuana.