‘Drácula’, entre la tragedia y la comedia

TIJUANA.- Desde hace poco más de un mes, la ciudad de Tijuana ha sido engalanada con una publicidad regia y vistosa: Es “Drácula”.

Instantes clásicos de la novela de Bram Stoker plasmados con talento de la región en espectaculares y vallas. Lucy a merced del Conde. El profesor Van Helsing. El pobre desquiciado de Renfield y sus moscas… las expectativas del público se fueron forjando sobre el montaje a estrenarse el pasado 8 de noviembre, justamente el día en el que se cumplieran 100 años del fallecimiento de Bram Stoker.

Producida por el propio Centro Cultural Tijuana en el marco de su 30 aniversario bajo la dirección de Luis Torner, un personaje integral en el mundo del teatro. La música es composición original de Roberto Salomón, a cuyo cargo están también la dirección musical y la ejecución al piano, con el acompañamiento de Julio Pillado en la guitarra, Carlos María en las percusiones, Elizabeth Mejía en el cello y el contratenor Humberto Xochimiztli García en la voz.

Las referencias inmediatas de la gente sobre el temeroso vampiro son claro, el libro y después aquel largometraje protagonizado por Keanu Reeves y Winona Ryder, hace justamente 20 años ya.

La gran cualidad de este montaje es el equipo en su mayoría local: Ramón Verdugo, co-director de Tijuana hace Teatro en la producción ejecutiva con la asistencia de Kariam Valenzuela; Jesús Quintero, en la encarnación del Conde Drácula; Héctor Hernández como el aventurero Abraham van Helsing; Mariana Cabrera como Lucy Seward y Emmanuel Vega como el Dr. Seward, su padre.

Abel Ortega es Jonathan Harker; Cristóbal Dearie, interpreta a R.M. Renfield; Valeria Vega-Kuri, es la fiel ama de llaves Miss Wells, y Edgar Coronel en su personificación de Butterword Josafat.

El esfuerzo para lograr que esto llegara al escenario se nota y se siente; sin embargo, los nervios también se hicieron notar en el estreno y victimizaron a varios de los actores a la hora de sus ejecuciones. Punto cuestionable e inclusive paradójico, pues sus actuaciones han lucido en diferentes producciones a lo largo del estado y en ocasiones hasta a nivel nacional.

Mariana Cabrera, aunque impecable en cuanto a maquillaje y vestuario, permaneció lineal en los diálogos haciendo pobre justicia a la fuerte carga dramática que involucra el papel de Lucy, la segunda víctima del conde que se encuentra atormentada y temerosa por el fallecimiento de su mejor amiga, Mina.

Héctor Hernández, a quien se le conoce por distintos programas de televisión local de corte grupero, logró con su interpretación de Van Helsing, el osado profesor e investigador, un personaje de caricatura o bien, de esos ícono en las películas de “El Santo contra los vampiros”. En las ejecuciones que cobijan la trama como las de Emmanuel Vega, Abel Ortega y Valeria Vega-Kuri jugaron con el papel, estuvieron en el ritmo y “encajaron”, sin más. La interpretación anhelada de la noche, el poner al fin aquel rostro temeroso de las carteleras con la voz, ver a Jesús Quintero en el papel principal… tuvo un inicio merecedor, cautivante. Pero al tener un fallo con la cortina de la escenografía, los nervios salieron a flote y el ritmo simplemente cayó.

La gran sorpresa de la noche, la fascinación del público, fue Cristóbal Dearie en su interpretación de Renfield. Era un loco –no tan loco- desfilando por el escenario cual gacela exudando cinismo e interactuando tácitamente con el público, lo cual éste agradeció y lo demostró al final llevándose el ensordecedor aplauso.

Quedan cuatro funciones de esta producción que sí hace notar el esfuerzo y las ganas por entregar algo de calidad. Ojalá en cada función el nervio vaya desapareciendo y cada uno logre la ejecución que el público conoce y anhela ver.

Lo mejor, la iluminación de Cecilia Márquez, el encuentro de Drácula con Lucy y… el final.

Vaya y juzgue usted mismo.