Don Tana, trabajando (hasta que Dios diga)

Por Guadalupe Rivemar Valle

giralunas5@hotmail.com

Ir al Restaurante Giuseppis a comer los domingos era una  tradición de muchas familias en la Tijuana de antes. Cuando  era niña, nos llevaban porque ahí se les daba gusto a los chicos  con una pizza y a los grandes, con sus milanesas de la casa, o  la pechuga a la Cordon Bleu que pedía de rigor mi mamá. Ahí mi  papá a saludaba a mucha gente, era pues cuando en la ciudad no  había tanta gente como ahora y casi todos se conocían. Entonces  saludaba también al señor Plascencia, dueño del restaurante. En  mis recuerdos, además de la pizza y la saludadera, tengo grabada la  emoción que me daba cuando llegaba el momento en que el salón  se oscurecía y los murales que decoraban las paredes con paisajes  de Venecia, cobraban vida inusitada. Había luces en las ventanitas,  el agua de los canales brillaba tanto que parecía que se movía y esto provocaba que me sintiera transportada por arte de magia, a un  escenario fantástico

Este y otros recuerdos llegaron a mi mente la semana  pasada, cuando Javier González, director de Culinary Art  School, ofreció un merecido reconocimiento a la trayectoria  del Sr. Juan José Plascencia, Don Tana para sus amigos, en las  magnificas instalaciones de su escuela. Era una noche en la que  el frío se hacía menos por la calidez del ambiente. Familiares  y amistades cercanas del Sr. Plascencia se reunieron para  acompañarlo como siempre y manifestarle su cariño. Era  una noche para recordar, donde el mood nostálgico reinaba  y seguro sorprendía a los jóvenes estudiantes de la escuela  que apostados a los lados del salón audiovisual, escuchaban atentos. Primero se transmitió un video  donde en una entrevista realizada por  el propio Director de Culinary, el Sr.  Plascencia conversa y recuerda sus  inicios: “Antes se empezaba de ceropues no había un lugar donde estudiar  como ahora”.

Esta fue la primera pizzería del paísaquí se invento la pizza mexicana cuenta  orgulloso el Sr. Plascencia, afirmando que  siempre promovía el crear algo diferenteinventar, innovar y fue así como surgió la  variante de la pizza de peperoni por otra  que tuviera una base de salsa de frijol, y  entre sus ingredientes incluyera el chorizo  y el jalapeño, la deliciosa pizza mexicana.  La filosofía en sus negocios es el trabajoasí de simple: El trabajo constanteapasionado donde lo que interesa es  hacer las cosas bien, y no el dineroporque ese viene después dice Don Tana,  con la certeza que le dan más de cuarenta  años de éxito en el negocio de los  restaurantes. Algunos le conocen incluso como el Rey Midas de los restaurantes en  Tijuana y lo confirma platicando que a las  dos horas de abrir su primer restaurante  tuvo que cerrar las puertas porque la  gente ya no cabía.

Al Señor Plascencia, que anda por  el rumbo de los setenta años de edadyo lo veo igual que cuando era niñaesbelto y esencialmente amable. No  perdió oportunidad para agradecer a su  esposa Doña Martha su apoyo en todo  sentido, pues la familia ha sido otro de  los pilares fuertes de quien supo inculcar  a sus hijos su pasión por la cocina ya que  todos ellos incluyendo yerno y nueras, se  integran de alguna manera al negocio de  los restaurantes. Este es el mejor equipo  que pude hacer, dijo el Sr. Plascencia, el  equipo humano, los amigos y la familia“aquí seguiremos” afirmó ya para cerrar  su plática, “seguiremos trabajando, hasta  que Dios diga”.

*La autora es promotora cultural.

Compartir
Artículo anteriorCorazón Tigre
Artículo siguiente¡Inteligencia y voluntad!