Divertimentos arbitrarios

Por El Recomendador

Es muy frecuente que a pesar de búsquedas arduas uno no pueda encontrar más que mediocridades para divertirnos cómo sea. Dis-vertirse es lo mismo que echar fuera de nosotros mismos algo de nuestro ser para dilapidarlo en fruslerías.

Nuestro entretenimiento, en ese caso, no alcanza a ser una verdadera recreación, sino que se queda en mera fuga. A veces creemos necesitar volvernos un poco chachalacas y desahogarnos con algo trivial. Seleccioné tres de las trivialidades menos malas que esta semana pude encontrar:

1.- Cobra Kai. Esta serie norteamericana moderadamente elogiada aquí como entretenimiento ingenuo propio para familias presenta su tercera temporada.

Unos instructores de karate para muchachos de secundaria y preparatoria se nos ponen solemnes y el argumentista procurando estirar el argumento inicial hasta donde ya no puede dar, incurre en exageraciones y extravagancias que se pasan en el tostado.

Ocurre mucho cuando una serie popular quiere prolongarse en el tiempo: los argumentistas no dan para más. Aún los críticos que elogian la serie porque intenta seguir la línea del Karate Kid reconocen que conserva algo del encanto de esa serie, pero abusa de las debilidades y se deja llevar por excesos dramáticos.

En efecto, dice otro crítico: estira mucho el chicle de una vieja rivalidad que hubo entre muchachos que ya están bastante grandecitos. Dar de comer un manso ratoncito blanco a una horrible cobra sin inmutarse es requisito indispensable para ser un buen karateka, según un sensei old fashion, para también expresar todo eso con un galimatías de extranjerismos innecesarios.

2.- Bridgerton. He aquí una serie ideal para los suspirantes de telenovelas desfasadas. La nobleza y las familias ricas inglesas buscan a una cronista de sociales para que las muchachas puedan aspirar al logro de su única ilusión: encontrar novio con el que casarse.

Es ideal también para las personas que no les interese el realismo: en 1815 en que transcurre la trama los negros eran esclavos y no nobles. Una de las óperas cuya melodía se presenta todavía no estaba compuesta.

El meollo de la supuesta tragedia por las que el galán no quería casarse nunca se aclara con suficiencia. En fin, en nuestro ambiente todavía hay muchos suspirantes a los que ilusionan la realeza, así como con el estereotipo de que si la mujer no se casa fracasa. Todo esto resulta avalado hasta por una reina chismosa que junto con las cronistas de sociales se ocupa mucho de la vida en sociedad.

3.- El Club de las cosas mágicas (The Bureau of Magical Things). Una chica adolescente accidentalmente descubre un mundo mágico y gana poderes. Ella tiene que unir hadas, elfos y humanos.

Esta serie juguetona y rebosante de ingenuidad es también apropiada para entretener sin cultivar ni recrear el espíritu. La serie ha logrado una gran audiencia. Y se debe a que los muchachos protagonistas salvan las diferencias entre realidad y magia. Usted dirá.