Discriminación laboral por cáncer de mama

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

En octubre de 1983 en el estado norteamericano de Texas se llevó a cabo por primera vez la Carrera para la Cura, siendo así el primer evento que se realizaba para generar consciencia sobre la detección del cáncer de mama. Posterior a esta carrera cada octubre se organizan distinto eventos alrededor del mundo. Es común tambien ver como miles de personas utilizan un listón color rosa como distintivo de apoyo a esta lucha, cuya práctica se inició a principios de la decada de los noventas en Nueva York. La utilización de este se atribuye a la Fundación Susan G. Komen, ya que representaban las victimas de este cáncer en específico.

En México se organizan por distintas agrupaciones o instituciones varios eventos deportivos, pruebas sin costo, sesiones informativas, entre otras más. Algunas empresas llegan a difundir información relacionada con este padecimiento a través de campañas de conscientización o ferias de la salud, teniendo un impacto positivo entre sus colaboradores en términos de ambiente de trabajo y retención de talento.

Sin embargo, también es una realidad aún en nuestros días el hecho de que sigue existiendo discriminación en contra de pacientes con cáncer de mama. Hay empresas que por ningún motivo contratarían a alguien con este padecimiento, o más grave aún, si llegan a detectar que una de sus colaboradoras ha sido diagnosticada con esta enfermedad, prefieren rescindir contrato aún cuando no exista causa justificada y enfrentar alguna posible demanda que quizá los oblige a pagar una indemnización al cien por ciento, que cargar con ausentismo o periodos de incapacidad que pueden ser prolongados. De acuerdo a algunos patrones, esto porque una enfermedad de este tipo significa una gran afectación en términos de productividad.

Esta situación complica gravemente el escenario para la persona con cáncer, ya que en caso de que no se la haya indemnizado conforme a la Ley Federal del Trabajo, deberá dedicar tiempo y recursos para tratar de rescatar lo que por derecho le corresponde. En caso de que sí se le haya pagado el total de su liquidación, no significa que su situación esté libre de preocupaciones, ya que además de dejar de recibir ingresos, eventualmente puede hasta perder el acceso a la atención médica. Esta situación se agrava cuando la trabajadora es el sostén principal de su casa.

Recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió un caso de discriminación laboral por cáncer de mama, estableciendo así que lo trabajadores y trabajadoras con discapacidad por su condición de su salud que denuncien un despido injustificado, los órganos jurisdiccionales deben analizar exhaustivamente si se trata o no de un acto de discriminación. Esta resolución sienta un precedente, ya que los órganos jurisdiccionales no podrán tomar a la ligera un asunto de discriminación por salud, y deberán asegurarse que el despido no fue por este motivo.

Si alguna colaboradora con cáncer de mama siente que está sufriendo de discriminación, puede acudir a alguna institución de apoyo a mujeres para recibir orientación apropiada, ya que aunque cada vez son más las empresas que están erradicando prácticas discriminatorias, siguen existiendo las que no hacen nada por evitarlo.

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