Discriminación laboral en vacantes publicadas

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Aun cuando se han hecho esfuerzos importantes desde la perspectiva legal para erradicar la discriminación laboral en México, es asombroso cómo en pleno siglo XXI en su tercera década seguimos viendo a empresas publicitar sus vacantes con requisitos basados en aspectos que no tienen ninguna relación con la capacidad y conocimiento necesario para desempeñarse con éxito en una función en específico.

La misma Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos prohíbe cualquier tipo de discriminación y promueve la igualdad de oportunidades y de trato. La Ley Federal de Trabajo en su artículo 3ro dispone que no se deben de establecer condiciones que impliquen la discriminación entre los trabajadores, agregando además que se debe garantizar un ambiente laboral libre de discriminación y violencia. Pero ni la obligatoriedad de la ley ha podido erradicar la práctica de los anuncios con elementos discriminatorios.

Quizás el elemento más común sea el del género, en el que se solicita ya sea solamente hombres para un puesto en el que no hay razones para que no pueda ser desempeñado de manera eficiente por una mujer, o viceversa. Es decir, puestos para los cuales se solicitan únicamente mujeres sin una razón verdaderamente válida.

Se ha comprobado hoy en día que la gran mayoría de las funciones pueden ser llevadas a cabo exitosamente por cualquier persona que cumpla con el perfil del puesto en cuanto capacidad, conocimiento y actitud sin importar su género. Es así como podemos ver mujeres conduciendo montacargas, camiones, dando mantenimiento a maquinaria y por supuesto, liderando grandes corporaciones. Por otro lado, también se visto a hombres atendiendo el área de recepción, desempeñándose como enfermeros, cuidadores en guarderías, entre otras labores que de manera estereotipadas se veían en el pasado como exclusivas para mujeres.

Un elemento discriminatorio frecuente en los anuncios de vacantes es el de la edad en el cual, al parecer sin importar la experiencia, conocimiento o estado de salud, el simple número de años de haber nacido es una limitante. Esto quiere decir que, si se solicita una persona de 25 a 35 años de edad para ventas de un producto en específico, entonces desde de la perspectiva de este anuncio que alguien de 36 años de edad y que reúne el perfil del puesto en su totalidad, ya no puede ejercer esta función por una cuestión de fechas. Sin duda alguna lo anterior carece de sentido. Así como el género y la edad, también están muchos otros elementos de discriminación en las publicaciones de vacantes como de qué universidad se es egresado, apariencia física, forma de vestir, etcétera.

Definitivamente el principal responsable de este tipo de anuncios de puestos disponibles es quien lo publica, que es desde la empresa en sí por avalarlo, hasta el personal del departamento de Recursos Humanos por ejecutarlo. Pero también existen otros responsables indirectos o tal vez no tan indirectos como los medios de publicación que permiten en sus políticas que esto sea posible, ya que, si se negaran a hacerlo, es un hecho que el anunciante se vería obligado a modificar sus requisitos.

Las autoridades por no ejercer una función de vigilancia para que en caso de detectar empresas con prácticas discriminatorias se les aplique la sanción correspondiente. Los organismos empresariales también tienen la responsabilidad de obligar a sus miembros a evitar incluir aspectos que discriminen para la obtención de un empleo.

Pero tampoco podemos dejar de lado la responsabilidad de los candidatos que sin importarles que se trate de una publicación discriminatoria, acuden al llamado. La responsabilidad de estos últimos radica en que mientras existan personas que respondan a estos llamados, seguirá habiendo empresas que sigan discriminando sin freno alguno. Evitar la discriminación laboral es entonces responsabilidad de todos a la vez.