Dilemas de populistas y liberales 

Por Daniel Salinas Basave

México debe ser el único país del mundo donde un grupo en el poder que se dice de izquierda se decanta abiertamente por el trumpismo. Los defensores de la 4t siguen queriendo creerse la idea de que encarnan un movimiento izquierdista progresista, pero su alineación y alienación con el peor y más burdo payaso de la ultraderecha mundial los acaba por desnudar y reflejar tal cual son.

En los últimos días he leído tuits y posts que ya son de nivel psiquiátrico en donde nuestra “izquierda” presenta a Trump como un “enemigo del Banco Mundial y de la Reserva Federal, un luchador anti-sistema y anti-élites que es víctima de un fraude orquestado por las siniestras mentes del neoliberalismo mundial encarnadas en la mafia de los medios de comunicación que censuran al presidente y validan la farsa electoral”.

Por supuesto, tampoco faltan los que hablan de la machacadísima conspiración sionista que nunca pasa de moda. Esa es nuestra “izquierda”, alineada (bajo el falso amparo de la Doctrina Estrada) con el déspota que más burdamente nos ha insultado a los mexicanos.

Si algo me queda claro después de la elección estadounidense es que los conceptos de izquierda y derecha tal como los conocíamos ya son el non plus ultra de lo anacrónico, con mención honorífica a México, donde el diccionario de la ciencia política está patas arriba.

Hoy el mundo parece dividirse claramente entre liberales y nacional-populistas. El combate Trump vs Biden ha ayudado a poner las cosas en su lugar y a desenmascarar a quienes aún insisten en promoverse como una opción de izquierda sin serlo. A ver: ¿quiénes son los latinoamericanos envueltos en la bandera trumpista? Los cubanos ultra-reaccionarios de Miami, los venezolanos pro golpe de estado, los bolsonaristas brasileños, los pro vida catolicoides o merolicos evangélicos que enaltecen a todo aquel que condene el aborto y defienda a la “familia tradicional”. Ante estos grupos, Biden representa un descarado acercamiento al socialismo y Trump su barrera de contención.

Las felicitaciones emitidas por los gobiernos de Cuba y Venezuela refuerzan su paranoica teoría. En Estados Unidos parecen tenerlo un poco más claro: los enemigos de Trump son los liberales. Punto. El “make liberals cry again” como eslogan de campaña no deja mentir. El trumpismo no niega la cruz de su parroquia. Muchos de sus seguidores se declaran abiertamente conservadores o derechistas. Grupúsculos rayados en el descarado nazismo como “aryan nation”, “make america white again”, los “proud boys” y todos los seguidores de Breidbart News que se envuelven en la bandera de la derecha alternativa, tienen muy claro lo que representan o lo que defienden.

México es el único país en donde a los que celebramos la victoria de Biden nos llaman conservadores y ultraderechistas, aliados de la mafia salinista-calderonista (y agregue usted todos los “demonios” de su preferencia). Ya en serio: el chiste se cuenta solo. ¿Quiénes son los conservadores aquí? Porque al menos, por lo que a mí respecta, siempre he tenido claro que estoy del lado liberal.