Diferente perspectiva

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Es complicado explicarlo para quien no lo ha vivido antes, pero no hay duda alguna que hasta el partido más mediocre y aburrido puede ser visto como un partido interesante y entretenido al verlo desde las gradas y no por un televisor. Los momentos muertos del encuentro se vuelven prácticamente inexistentes, siendo remplazados por la infinidad de cosas que suceden alrededor de cualquier aficionado que se da cita en un estadio tan lleno de vida como lo fue el Caliente el pasado viernes. Los cánticos y las porras esporádicas invaden los silencios cuando el partido en si empieza a enmudecer por la falta de ideas de parte de los jugadores o por la carencia de jugadas vistosas que simplemente no aparecen, y ni se diga del “juego” personal que consiste en tratar de comprar un agua o una cerveza al mismo tiempo que otras seis personas mientras el vendedor trata de hacer cuentas con otra persona; es toda una odisea. Inclusive el medio tiempo se vuelve parte relevante de cualquier enfrentamiento. Ya sea por medio de algún evento hecho “a medias” (lo cual suele suceder), o con alguna producción más desarrollada y bien pensada, la pausa de 15 minutos se convierte en una extensión del partido en sí y es clave en aquel sentir de que dos horas no es mucho tiempo cuando se está hablando de fútbol. Sobra decirlo, pero es una experiencia que cualquier amante del deporte debe vivir al menos en alguna ocasión en sus vidas, y si pueden definitivamente más veces.

Pero bueno, se dirá a si mismo cualquier lector que haya llegado a este punto de la nota, quedó más que claro que la ida al partido estuvo genial y todo, pero ¿qué tal estuvo el juego en sí entre Xolos y Águilas? Y la respuesta a esa pregunta es una mucho menos embellecida y más al grano: el juego estuvo malísimo.

Queda claro que las expectativas eran muy altas por tratarse de la visita del actual subcampeón del fútbol mexicano, además de que el América es un equipo grande que siempre jala afición hacia el estadio sin importar donde jueguen, pero tanto capitalinos como fronterizos quedaron mucho a deber y al fin de cuentas fue un partido con muy pocas emociones y escasas llegadas a las porterías. El 0-0 es digno reflejo de ello, además de que se priorizó el orden defensivo por parte de ambos bandos, mismo que privó a la afición de un buen espectáculo y dejó a todos con ciertas ganas de ver algo mejor. Inclusive la “polémica” resultó ser decepcionante, ya que cerca del final del encuentro se marcó un penal inexistente a favor del América, mismo que fue revisado por el VAR y anulado correctamente; hasta en eso se vio mal el partido por perder tanto tiempo en una revisión. En fin, los únicos que ganaron aquí fueron los que se la pasaron bien en el estadio Caliente.
Se viene un partido complicado para la escuadra canina ante Atlas en Guadalajara este viernes, y solo queda esperar a que no se repita el mismo escenario que se vivió en Tijuana; es mucho más fácil ir al Caliente que al estadio Jalisco para disfrutar a los Xolos.

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