Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo
El sábado que viene, 27 de septiembre, se celebra el Día Mundial del Turismo, el objetivo de este día es generar conciencia sobre la importancia de ese relevante sector que no solo genera un impacto en lo económico sino en lo cultural, lo social y en el medio ambiente, a partir de la Declaración de Manila.
Este día se promueve la reflexión y se ponen en la mesa tanto los desafíos como las oportunidades que enfrenta el sector cada año. El último gran desafío que colapsó el sector fue la pandemia pasada que dejó a millones de personas sin ingresos, y en estos últimos años algunos de los desafíos incluyen controles migratorios más estrictos, y la proliferación de conflictos armados que restringen los espacios aéreos obligando a reconfigurarlos, así como los marítimos.
La geopolítica toma una relevancia fundamental de tal manera que incluso como viajero debes de tener cuidado hasta la ropa que portas, es decir cuidar los colores, las banderas y lo que tenga estampado porque puede ser mal interpretado u ofensivo.
Todavía recuerdo muy bien cuando en el 2019 llegamos a el Líbano desde Egipto y había una etiqueta pegada en mi pasaporte del aeropuerto de Tel Aviv de la cual no me había percatado que estaba pegada y cuando el oficial de migración en el aeropuerto de Beirut la vio, la señaló, la arrancó y la rompió. Después la tiró a la basura, creo que nada más le faltó escupirla, incluso me dio miedo que no me dejara pasar, pero al final me selló la entrada para visitar la llamada París de Oriente. Bueno así de delicado está el asunto entre dos países que están enemistados y que hoy no sabes quién está contra quién o en qué bando.
Pero volvamos al Día Mundial del Turismo cuya celebración data desde 1980 cada 27 de septiembre, justo la fecha de la firma que los Estatutos de la Organización Mundial del Turismo conocida como “ONU Turismo”.
La primera Conferencia Mundial de Turismo celebrada fue en la ciudad Manila, Filipinas donde se adopta la Declaración de Manila que fue el hito donde se dejó de ver el turismo como mera actividad económica y reconoce que viajar y hacer turismo tiene una dimensión humana, por lo tanto, debe ser accesible y beneficiar a la población, además reconoce que los Estados tienen responsabilidad.
Otro punto de la Declaración de Manila es que el turismo puede favorecer la paz y el entendimiento entre los pueblos y principalmente que el desarrollo turístico debe respetar las culturas y los recursos de los destinos. Este 2026 el país anfitrión de la Conferencia Mundial de Turismo será El Salvador bajo el tema “Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo”.
A mí en lo personal me da mucho gusto que El Salvador sea sede porque poco a poco ese país está convirtiéndose en un destino atractivo para los viajeros y eso es para aplaudirse, pues antes tenía la etiqueta de ser un país muy peligroso. Una amiga acaba de ir y regreso encantada.
Para cerrar añadiré que en 1980 la Conferencia abordaba temas como cultura, educación, desarrollo, personas y su calidad de vida, cuarenta y seis años después los temas son digitalización, inteligencia artificial, sostenibilidad, cambio climático, biodiversidad, economía circular e inclusión.
Concluyo que sin duda viajar se ha democratizado y cada vez viajar al otro lado de mundo se ha vuelto más accesible, pero eso ha hecho a muchos lugares destinos de masas, convirtiéndolos en simples puntos para la foto de Instagram que obligan viajeros a buscar destinos secretos.








































