Despotismo

Por Maru Lozano Carbonell

Diría alguien: “Soñé que podía hacer planes. Soñé que encontraba trabajo fácilmente y que a mis treinta y cuatro años no me preguntaría con un dejo de tristeza: ¿Qué he logrado?

Soñé que podría comprar un departamento, pero con gran frustración veo mis números junto con el asesor inmobiliario y mis puntos sólo alcanzan para algo mínimo y no por ahora, además tendría que esperar uno o dos años. ¡Ah! Claro, es que la empresa en la que llevo ya cinco años cambió su esquema, nos despidió “administrativamente” y nos “re-contrató”; nos llamaron uno por uno a cierta oficina externa para firmar sí o sí en una empresa que nos subcontrataría. Entonces perdí mi antigüedad y a los ojos del Infonavit, apenas empiezo.

Lo que me dio coraje fue lo del seguro porque ya platicando en la cafetería, mis compañeros del trabajo estaban diciendo que nuestros puntos con Infonavit nunca los lograríamos en buen tiempo porque alguien descubrió que no estamos dados de alta con el salario real. Como eso no lo entendía, la verdad no me importó, a mí lo único que me preocupa es tener a mis papás dados de alta en IMSS porque el tratamiento de mi mamá no se puede interrumpir.

Nos tienen dados de alta con el salario mínimo, al cabo nos dijeron que nuestra generación no podría aspirar a una jubilación más que basada en el salario mínimo, pero un compañero que sabe bien de esto nos dijo que le da en la torre a nuestro fondo del retiro porque se van pocos pesos, ya que nos tienen con lo más bajo.  Nos enseñó a ver en línea nuestras semanas cotizadas, donde se ve quién y con cuánto nos tienen afiliados, desde cuándo, etc. ¡Qué frustración!

Algo que también me interesa es tener el IMSS así como trabajador, porque ningún seguro te cubre pre-existencias, incluyendo IMSS si yo quisiera pagarlo por mi cuenta, tengo una condición especial que requiere atención médica continua y ya averigüé que nadie me cubriría en caso de requerir intervención quirúrgica, que dicho sea de paso, si por algo me incapacito ahora, me darían una “baba”, por supuesto.

Me acabo de casar y mi esposa está embarazada, si la hago de tos en la empresa por lo que acaban de hacer, pues ¿a dónde consigo algo rápido y más en ésta época de pandemia?

Nos van a dar de baja cada año, en noviembre, así que olvídate de hacer cochinito, el aguinaldo y todo lo que por ley se recibe se encoge, así como mi ánimo, pero como buen mexicano siempre agradecido por tener trabajo. Es que, si veo los anuncios, todos solicitan con un rango de edad muy limitado y ya me estoy haciendo viejo. Nunca pensé que mi vida laboral se limitaría a un atractivo de tan sólo diez años, de veinticinco a treinta y cinco años.

Soñaba con escalar, en mi mente siempre la voz de mis padres diciéndome que sólo con el estudio profesional se puede llegar alto y lejos, la verdad no veo claro eso. Si mi esposa no vendiera postres y cosas por catálogo, el mercado no podríamos hacerlo, yo pago la renta y todos los demás servicios.

Soñé que algo regulaba el corazón del empresario opresor y que convertía en algo justo, no apretado, mi mundo laboral”.

Compartir
Artículo anteriorTodos contra Morena  
Artículo siguienteNavideñosidades