Despacio que llevo prisa

Autor: Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez*

Correo: hector.guerrero@medtronic.com

Twitter: @HectorFGuerrero

 

Una de las frases de las que más se discute su origen es “Despacio que llevo prisa”. Con algunas variantes su autoría se le ha adjudicado desde al emperador Augusto hasta Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, quien es quizá a quien más se le relaciona con tal dicho que no tiene otro sentido que el de aconsejar que una persona actúe con toda tranquilidad en el momento más crítico, ya que hacerlo de manera apresurada, suele entorpecer el proceso en búsqueda de lograr algún objetivo.

Así como improductivo es el aplazamiento, como también lo puede ser el precipitarse y tratar de concluir lo más rápido posible solo para liberarse de la asignación.

Tener sentido de urgencia no debe confundirse con hacer las cosas a la carrera. Lo primero es distinguir la importancia e impacto de una tarea y darle el enfoque necesario, dedicándole el tiempo y los recursos requeridos de manera eficiente, mientras que lo segundo es un reflejo de una falta de organización y planeación en el que la consecuencia más lógica y frecuente es recomponer lo que no salió bien a la primera, lo cual lleva un costo mayor.

Al fenómeno de querer finiquitar con prisa algún proyecto solo para poderlo reportar como concluido  se le ha empezado a llamar en Estados Unidos “pre-castination”, que sería un equivalente a querer cumplir lo más rápido posible con alguna tarea solo para decir que ya se hizo.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad Estatal de Pensilvania, indica que precipitarse para actuar solo para ser el más rápido puede ser muy atractivo, ya que nos puede hacer sentir muy productivos en el corto plazo e incluso mantenernos motivados, pero a la vez esa misma prisa por terminar resulta frecuentemente en pérdida de tiempo por tener que reparar las fallas que no se detectaron oportunamente por falta previsión.

De acuerdo a una investigación publicada en la revista Psychological Science enfocarse solo en el “hacer” sin detenerse a analizar la forma más eficiente al alcance, aun cuando esto signifique un mayor esfuerzo, es en cierta forma un liberador de estrés, por un lado nos aleja de ejercer un pensamiento profundo que nos lleve a la situación de quizá tomar decisiones, y por otro lado el sentimiento que se experimenta es que se está avanzado y cumpliendo con los objetivos.

Detenerse al principio de un proyecto para evaluar las mejores opciones no es tampoco recomendar el exceso de análisis, es iniciar de una manera planificada y organizada para que lo que pueda afectar el objetivo sea corregido sobre la marcha con un impacto mucho menor que el que significaría hacerlo al final del proceso.

Ya sea como diría Napoleón “Despacio que llevo prisa” o el mismo emperador Augusto “Camina lentamente si quieres llegar más pronto a un trabajo bien hecho”, siempre va a ser vigente preferir hacer las cosas bien y a su tiempo, que ser el primero en terminar pero también el primero en tener que volver hacer todo desde el principio.

 

 *Gerente de Recursos Humanos Medtronic México. Ex Presidente de ARHITAC

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