Desglose deportivo: Paramnesia Cargadora

Para muchos fanáticos de la NFL, el primer juego de la temporada quizá es el más emocionante, especialmente si es en lunes por la noche. Pero en el Estadio Qualcomm, los únicos seguidores que celebraron fueron los de Houston.

Parado detrás de la banca enemiga, entre docenas de turistas Tejanos, observé como la ofensiva de Chargers movía el balón cautelosamente capitalizando con los errores cometidos por la escuadra de Gary Kubiak. En la mitad del tercer cuarto el marcador iba 27 – 7 a favor de San Diego, y por alguna semejante razón nunca sentí que San Diego tuviera el partido asegurado.

El mariscal Cargador Philip Rivers completó uno de 7 pases y lanzó una intercepción en el cuarto cuarto que fue devuelto para 7 puntos en contra, después de haber completado 13 de 22 pases con cuatro anotaciones en los primeros tres cuartos; un total “Déjà vu”. En la temporada pasada San Diego perdió cinco partidos que lideraba después del medio tiempo.

En esa temporada, la derrota más dolorosa cayó también en lunes por la noche ante su contrincante divisional Denver.  El grupo sandieguino ganaba por 24 puntos en el medio tiempo cuando en la segunda mitad Peyton Manning anotó 35 puntos para darle la vuelta al juego de manera insólita; curiosamente el entrenador de Broncos en ese entonces era Mike McCoy, que ahora ejerce como entrenador en San Diego.

Lo chistoso es que en el encuentro Rivers lanzó sus cuatro touchdowns cuando los tejanos presionaban con cinco o más defensores; dudo que volvamos a ver eso de nuevo.

 

La cruda realidad

Mientras salía del estadio luego de la derrota, en el estacionamiento caminaban a mi lado dos fanáticos que parecían de mi edad, uno traía puesta la camiseta de Chargers y el otro la de Texans. El de San Diego le dijo al otro: “Acabo de presenciar una micro sesión de mi vida como fanático de los Cargadores”, desafortunadamente tenía razón.

Lo que vimos el lunes por la noche fue la madurez de un equipo que viene de ganar su división en los últimos dos años, y otro equipo que no ha podido sostener la victoria por el mismo tiempo.

En papel San Diego no es un mal equipo, pero tampoco es bueno. Por lo general siempre se queda corto, y no porque le falte talento, sino porque no cree en sí mismo. Los Tejanos nunca pensaron que iban a perder el juego, aunque fueran perdiendo por tres anotaciones en el tercer cuarto. Se sentía en el aire la perseverancia de la ofensiva rival.

El Coach McCoy tendrá que ajustar la defensiva ya que no pudieron taclear a nadie en la segunda mitad. Así como buscar nuevas formas de darle el balón a Mathews. Fue un pésimo juego terrestre por parte de Chargers. Hay esperanza señores, pero más vale que llegue rápido. Porque la ventana de San Diego con Rivers como mariscal se cierra rápido.