Desde Holanda: Peñalandia

Enrique Peña Nieto aparece en la portada de la revista Time con el texto “Salvando a México”. Gracias a ella sabemos que la ceguera del presidente no tiene remedio y que a veces los medios que creíamos respetables, también tienen su precio.

Desde la violencia desatada en Michoacán, en Europa ya no se habla de Peña Nieto como el héroe de la reforma energética; el mesías que acabará con los sindicatos y la corrupción; el non plus ultra que tanto necesitaba el país. No, ya es más noticia la guerra civil michoacana, los asesinatos de periodistas y si se reunió o no con Justin Bieber.

Personalmente no conozco ningún priista que siga con cara de que México se ganó la lotería; ahora tienen la cara que ponían los niños que se atrevían a entrar a la catafixia y perdían su bicicleta, su avalancha y su patín Apache por una dotación de Duvalines. En estos tiempos es más fácil salir del closet o unirse a las autodefensas que ser priista. 

¿Qué decir sobre la homologación del IVA en la frontera, la liberación de Raúl Salinas y el reembolso de su dinero y propiedades, el altísimo gasto en imagen pública, los índices de violencia, y un largo etcétera? Pero aquí si es la culpa del indio y no de quien lo hace compadre.

¿Por qué seguimos creyendo en los políticos? Ya nos hacíamos en el primer mundo con el Tratado de Libre Comercio de Salinas; soñamos con el bienestar para tu familia de Zedillo; vimos en la bravuconería de Fox una señal de integridad y no de estupidez; con Calderón por fin le ganaríamos la guerra al narco; y así seguiremos de crédulos, por decirlo de manera publicable. ¿Qué fue esta vez? ¿Que estaba guapo, las tarjetas Soriana, la Gaviota o que le volvimos a creer que viviríamos mejor?

En el caso de Holanda ni siquiera se sabe quién será el ministro presidente. Se elige a una coalición y entre ellos se ponen de acuerdo, dependiendo también del número de votos de cada quien. Esto con toda la intención de que un candidato no pueda hacer arreglos bajo la mesa y llegue al poder con compromisos que cumplir. En esto somos tan diferentes; en México ésta es la especialidad de la casa.

¿Cómo funciona la política en México? Pongamos el caso del embajador de México en Países Bajos, Eduardo Ibarrola. Fue Subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR. Armó mal los expedientes del caso Cabal Peniche y cometió omisiones que provocaron fuera imposible juzgarlo por lavado de dinero. Se le premió con el consulado en Houston. Vino a Holanda enviado por su alumno Felipe Calderón para evitar ser denunciado ante el tribunal de La Haya por crímenes de guerra y de lesa humanidad durante su sexenio.

¿Cuánto más gastará el presidente en promocionar Peñalandia?, ese maravilloso país donde la violencia ha desaparecido (al menos de los medios de comunicación), la reforma energética abaratará los recibos de luz y gas, las protestas no se reprimen y los periodistas no mueren asesinados. Que nos los informe por favor su único habitante.