¡Descomposición política!

Por José Cervantes Govea

 

En  “El Peregrino en su Tierra” Octavio Paz escribió: “La democracia latinoamericana llegó tarde y ha ido desfigurada  y traicionada una y otra vez. Ha sido débil, indecisa, revoltosa y enemiga de sí misma, fácil a la adulación del demagogo, corrompida por el dinero, roída por el favoritismo y el nepotismo.

 

 Sin embargo, casi todo lo bueno que se ha hecho en América Latina, desde hace un siglo y medio, se ha hecho bajo el régimen de la democracia o, como en México, hacia la democracia. Falta mucho por hacer. Nuestros países necesitan cambios y reformas, a un tiempo radicales y acordes con la tradición y el genio de cada pueblo”.

 L@s polític@s –incluido el I.N.E.- dicen trabajar para instaurar la democracia como forma de vida, como ejercicio de gobierno y política de Estado para el desarrollo y crecimiento económico, político y social de México y l@s mexican@s, pero la pobreza sigue creciendo de manera preocupante. Pueblo, Nación, Soberanía y Autonomía son términos vacíos, anacrónicos que no significan nada para l@s políticos.

La libertad de gestión de los titulares de los organismos autónomos, los magistrados y jueces, las comisiones vigilantes y sancionadoras de las faltas cometidas en el servicio público y, desde luego el Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, particularmente la Cámara de Diputad@s que representan  la voluntad e intereses de l@s ciudadan@s están en entredicho. Y, ni que decir de la soberanía de los Estados. 

Hoy estos organismos están fundidos, confundidos y fusionados. Forman una clase social amorfa y privilegiada: “clase política”.  En teoría un sistema de partidos políticos es a la vez un sistema de pesos y contrapesos que debe equilibrar el ejercicio del poder público mediante los controles constitucionales para que l@s polític@s mexican@s atiendan el mandamiento político fundamental: “Vigilaos los unos a los otros”, para transparentar la función pública, exigir la rendición de cuentas y sancionar a los políticos y servidores públicos sin distingos de ningún tipo.

En la práctica el sistema político mexicano se sustenta en el patrimonialismo cortesano que degeneró en el presidencialismo que asume y tutela a los otros dos poderes del Estado mediante el mandamiento contrario: “Tapaos los unos a los otros”, para confabular en la opacidad, la corrupción, la simulación y la impunidad.En “El Ogro Filantrópico” Octavio Paz escribió: “Otracaracterística notable del Estado mexicano, a pesar de que ha sido el agente cardinal de la modernización, no ha logrado modernizarse enteramente. En muchos de sus aspectos, especialmente en su trato con el público y en su manera de conducir los asuntos, sigue siendo patrimonialista.

En un régimen de ese tipo el jefe de gobierno -el príncipe o el presidente- considera al Estado como su patrimonio personal”. El Edificio del Senado, la estela de luz, la línea dorada, oceanografía, el tren eléctrico de alta velocidad y los megasueldos -vease http://www.proceso.com.mx/?p=387726-,no solo del poder judicial sino de Diputad@s, Senadores y Senadores,  son claros ejemplos de la descomposición política.  Así l@s polític@s se olvida del bienestar del Pueblo.

*José Cervantes Govea radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la UABC y Abogado egresado de UNIVER Tijuana.

jocegovea@yahoo.com