Desairaron bonillistas consulta 

Por El Informante

Desairaron bonillistas consulta 

Una pequeña duda: ¿por qué el exgobernador Jaime Bonilla y sus seguidores estuvieron tan callados el 10 de abril? ¿Por qué no vimos a los orgullosos bonillistas, fieles paladines de la 4T, tomándose la foto con su dedo manchado después de votar para la ratificación de mandato?

Ellos pregonan ser leales soldados del presidente Andrés Manuel López Obrador y lo menos que se esperaba, es que desde las siete de la mañana estuvieran montando guardia en las casillas. ¿Por qué no lo hicieron? ¿Por qué no subieron fotos votando? ¿Por qué estuvieron tan calladitos? ¿Será que se les fue el internet?

Lo más extraño, es que apenas terminada la jornada, a muchos de ellos le volvió mágicamente el WiFi y empezaron a postear mensajes en contra de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, atribuyéndole la baja concurrencia a las casillas.

Para muestra tenemos a Marco Antonio Blásquez Salinas, que ni tardo ni perezoso salió a culpar a la Gobernadora y a echarle tierra. 

Lo que habría que preguntarse es por qué ellos no hicieron nada para promover la consulta. Muchos de los ex funcionarios del gobierno bonillista están desempleados, tuvieron todo el tiempo del mundo para promover la consulta sin impedimentos legales de ninguna especie y sin embargo se quedaron cruzados de brazos en casa y no movieron un dedo.

Ello nada más refleja con desparpajo el nivel de la fractura interna que enfrenta Morena en la entidad. Al parecer, para ellos era más importante dejar mal parada a la Gobernadora y convertirla en la única responsable del desaire a una consulta que en honor a la verdad no interesaba ni motivaba a nadie, más allá de los amlovers.

El porcentaje más alto de votación se obtuvo en Tabasco, el estado natal del Presidente, y no pasó del 35 por ciento. Ninguna entidad alcanzó el ansiado 40 por ciento. 

En muchos estados morenistas la participación fue bajísima, pero en Baja California el fuego amigo no tiene clemencia. En este mismo espacio se lo anticipamos: la consulta nació muerta. Con las últimas cifras históricas de votación en Baja California, donde la última elección gubernamental no pasó del 29 por ciento, era un sueño guajiro pensar en alcanzar un 40 por ciento en una consulta celebrada en Domingo de Ramos que sólo interesaba a los más fieles partidarios del presidente, aunque, vaya paradojas del destino, muchos de los que se dicen más papistas que el papa tabasqueño ni siquiera salieron a votar. Cosas vieres.

Con la camiseta del Tri

Una bonillista que sí acudió a las urnas el domingo y sí habló de la importancia de votar en la consulta de revocación fue la presidenta municipal de Tijuana, Montserrat Caballero Ramírez.

La Alcaldesa tijuanense llegó a la casilla en el Parque Fundadores portando la camiseta rosa de la Selección Mexicana de Futbol, donde habló con los representantes de los medios tras depositar su boleta. Hizo el llamado a participar “en este ejercicio democrático” y resaltó que se trata de algo que “nunca se había dado”.

Se autoengañan

Como era de esperarse, ante la pobre participación en la consulta de revocación Andrés Manuel López Obrador se lanzó contra el INE y lo acusó de haber hecho boicot al proceso electoral, lo que fue repetido por muchos de los seguidores del Presidente. Esto no fue sorpresa, ya lo había estado gritando López Obrador un día sí y otro también desde antes.

De la misma forma, los llamados líderes de la oposición salieron de inmediato a aplaudir los bajos porcentajes en las urnas a través de mensajes obviamente preparados y producidos desde antes de conocer los resultados. Todos sabían que no se llegaría al resultado esperado.

Cada quien, el Presidente por un lado y los políticos opositores por otro, ofreciendo su versión y tomando aspectos distintos de la jornada de consulta y resaltando selectivamente lo que va con los intereses de su mensaje.

AMLO se fue por el hecho de que unos 17 millones de personas acudieron a las casillas, una cifra considerable pero menos de la mitad de lo que se necesitaba para que el ejercicio tuviera validez. No obstante, nada de esto importa para el Presidente quien destacó una y otra vez que un altísimo porcentaje de las pocas personas que votaron lo hicieron para que él siguiera su mandato.

No importa que se llegara si acaso a un 18 por ciento del padrón electoral cuando se requería como mínimo el 40 por ciento para que la consulta fuera vinculante. El Presidente no se fija en estas pequeñeces del abstencionismo y pregona que goza de gran popularidad porque los poquitos que fueron a votar, lo hicieron por la ratificación.

Así las cosas, López Obrador busca salir como ganador de una carrera que no es oficial, y es la versión que proyecta.

Del otro lado están los opositores políticos, como el líder nacional del PAN, Marko Cortés, quien quiere contar a todos los mexicanos que no acudieron a votar como ciudadanos que rechazan al Presidente. ¡Por favor! Los mexicanos no se interesaron en ir a las urnas porque, es nuestra costumbre no participar en los procesos electorales. Si algo caracteriza a las elecciones en México es el alto porcentaje de abstencionismo.

Quien quiera creer que todo mexicano que no participó en el proceso de revocación es porque está contra el Presidente se autoengaña también y está condenado a perder de nuevo en las próximas elecciones. Si estas son las conclusiones de la oposición ahora y bajo esa premisa se mueven rumbo al 2024, Morena no batallará en de nuevo salir adelante.

Herramienta a futuro

¿Qué consiguieron López Obrador y Morena? El Presidente tiene algo de que presumir, pues aunque haya invitado a 100 personas a la fiesta y hayan llegado 8, podrá decir que tiene 8 amigos que lo estiman. Por otro lado, Morena puede medir las aguas para las próximas elecciones y determinar en dónde le tienen que invertir más y en dónde ya la tienen hecha.

Lo que sí, este ejercicio democrático abre la puerta a que en las siguientes administraciones presidenciales, a mitad de mandato se promueva una consulta de revocación. Y seguramente no ocurrirá de nuevo, como indebidamente fue el caso ahora, de que quienes lo organicen sean el partido en el poder y el propio Presidente.

AMLO es un mandatario con un alto nivel de popularidad, pero supongamos que Morena gana de nuevo y alguien como Marcelo Ebrard o Claudia Sheinbaum llegará a la silla presidencial, ¿se imagina a uno de ellos animándose a ver qué tantos simpatizantes tienen con una consulta de revocación? Se antoja poco probable.

Pierden paciencia en Santa Fe  

No cabe duda que las obras públicas corren a velocidades contrastantes según la administración que esté a cargo.

Con todos los bemoles y los cuestionamientos que pudo cargar a cuestas, la pasada administración municipal, que osciló entre los irregulares periodos de Arturo González Cruz y Karla Patricia Ruiz Mcfarland, la verdad es que las obras públicas, contra viento y marea salían adelante. Cuando el arquitecto Alfonso Padrés estaba al frente de Obras Públicas, el barquito navegaba viento en popa, en tiempo y forma.

Pregúntele usted a los vecinos de Santa Fe, que contaban con tener ya lista la magna obra que garantizaría una ágil salida del fraccionamiento.

El detalle es que llegó el nuevo ayuntamiento, seis meses han transcurrido, ya es Semana Santa y los vecinos de Santa Fe es fecha que no tienen la obra concluida y salir del fraccionamiento en la mañana es un vía crucis.

El problemita es que el nuevo titular del área, Miguel Ángel Bujanda, nomás no tiene para cuándo y lo peor para él es que la alcaldesa Montserrat Caballero ya está perdiendo la paciencia y la confianza y hay quien empieza a contarle las horas en al frente del changarro. Mientras tanto en Santa Fe, caldito de agua y ajo para Semana Santa.