Democratizar la educación

Por Manuel Alejandro Flores

“Tenemos que lograr hacer accesible la educación de calidad a las personas del último decil en México”, Dionisio Garza Sada, CEO Talisis

Escribo esta columna desde la paradisíaca Rivera Maya en el Estado de Quintana Roo en el marco de la Convención “Yo Soy Talisis” que incluye a las instituciones de Advenio (guarderías), UNID (donde soy rector en Tijuana y que cuenta con 48 campus en México), Universidad Regiomontana (U-ERRE), IESALUD (Escuela profesional de Enfermería en Nuevo León) y Harmon Hall (Alrededor de 110 en México).

Somos uno de los grupos más grandes en la República Mexicana que administra instituciones educativas desde el sector privado. Sumado a esto, nuestra plataforma educativa talisis.com aspira a ser la conexión con el mayor número de personas en Latinoamérica ofreciendo miles de cursos propios y a través de aliados estratégicos como LinkedIn Learning, Crehana, Coursera entre otros.

Pero ¿qué se entiende por democratizar la educación en México? En Talisis lo tenemos muy claro: que incluso la persona más pobre del país pueda tener acceso a una educación de calidad, incluso, con precios por debajo de las “cuotas” establecidas en las instituciones autónomas de sostenimiento público. Y esto lo suscribimos con gran compromiso, especialmente, en educación superior.

Según el CONEVAL en 2020, 8.5% de todos los mexicanos, es decir, unos 10 millones vivían en pobreza extrema, esto es por debajo de la línea de ingresos suficientes para satisfacer necesidades básicas en su vida.

Otro 43.9% de la población es pobre. Más de la mitad de los mexicanos viven en el flagelo de carencias sociales y falta de acceso a servicios de salud, vivienda, servicios básicos para la vivienda y acceso a una alimentación nutritiva y de calidad. El CONEVAL define dos líneas de pobreza: la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), que equivale al valor monetario de la canasta alimentaria por persona al mes; y la Línea de Pobreza por Ingresos (LPI), que equivale al valor monetario total de la canasta alimentaria más la canasta no alimentaria por persona al mes.

Es decir, si no alcanza para lo que corresponde a la canasta básica alimentaria en México (11,538 pesos al mes) estás en pobreza extrema. Entonces, ante este panorama, ¿qué hacer para que más de la mitad de los mexicanos salgan de la pobreza? La respuesta es simple y compleja a la vez: Educación, Educación y Educación.  

Los gobiernos que apuesten a hacer accesible la educación y pertinente serán los que mejores resultados en cuanto a bienestar de la población tendrán. Y allí la gran alianza estratégica es con la Iniciativa Privada, especialmente con una institución como Talisis que tiene por misión “Transformar la Comunidad a través de las personas”.

Con una misión así, se entiende el sentido democratizador en materia educativa. Claro está que una persona en pobreza extrema estará pensando en sobrevivir antes que, en la posibilidad de educarse, pero es justo ese equilibrio entre el tener la posibilidad de subsanar las necesidades más básicas combinado con la posibilidad de tener acceso a una educación de calidad lo que propicia que la gente se desarrolle y abandone las situaciones de pobreza de una vez por todas.

Pensar que “dando dinero a los pobres” la pobreza va a terminar sin ayudarles a adquirir conocimientos y habilidades que los desarrollen para ser productivos es de lo más ingenuo o perverso que un gobierno puede hacer por su gente. Ser subsidiarios en cuanto a la pobreza extrema es el camino para en verdad convertir un mayor número de pobres a clase media.